Notícies de la Unió Europea i del món

Loading...

26/02/2010

ESPANYA, EN LA GUERRA FREDA CULTURAL


El Congrés per la Llibertat de la Cultura va tractar de crear un front ideològic favorable als Estats Units i polir la seua imatge. La participació d'intel·lectuals com ara Aranguren, Marías o Ridruejo fou essencial en el CLC espanyol. Autors com el mateix Miguel Delibes, Juan Marsé o Joan Fuster es beneficiaren dels ajuts del CLC. El cas espanyol fou singular per les activitats dels implicats en la política antifranquista. Els Col·loquis Catalunya - Castella foren pioners en el debat sobre la plurinacionalitat de l'Estat Espanyol. Per tant, als anys seixanta el capital nordamericà va finançar un influent grup intel·lectual de l'antifranquisme.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
JORDI AMAT (La Vanguardia, Barcelona).-

El 17 de junio de 1950, La Vanguardia informaba de la celebración en Berlín de un congreso [consultar la notícia en l'Hemeroteca] para "discutir y valorar el desafío lanzado a la libertad cultural de Occidente." Los organizadores creían que el desafío lo lanzaba la Unión Soviética. En plena guerra fría, los lectores del diario podían intuir el planteamiento político, pero difícilmente sospechar que la reunión había sido orquestada por gentes que colaboraban o trabajaban para la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense. El objetivo era claro: consolidar un frente ideológico favorable a los intereses norteamericanos.



En Berlín se pusieron los fundamentos del Congreso por la Libertad de la Cultura (CLC), un think tank que defendió la libertad de creación y pensamiento durante veinticinco años. Pero de entrada, sobre todo, trató de pulir la imagen de Estados Unidos fundamentando alternativas al comunismo. En aquella tupida red quedaron ligados grandes nombres de las letras del siglo XX. Hoy, en su web, la CIA afirma que la operación, secreta para la mayoría de los que participaron en ella, fue un éxito.

El CLC, cuya sede se ubicó en el París dominado por el existencialismo comprometido de Sartre, era una organización bien estructurada. Contaba con una presidencia de honor integrada por prestigiosos demócratas –Croce, Maritain, Jaspers, Madariaga...–, las decisiones las tomaba un comité ejecutivo formado por un grupo de intelectuales cómplices con la idea fundacional y el trabajo lo dirigían el secretario general –el compositor Nicolas Nabokov, primo del novelista– y un secretario ejecutivo –Michael Joselsson, el cerebro gris–. El CLC impulsaba la cultura y la defendía. Basaba su fama en sus seminarios internacionales y el patrocinio de revistas de alto nivel. Concedía becas (Miguel Delibes, por ejemplo, recibió una para viajar a París), protegía a intelectuales represaliados (se ofrecieron a José María Valverde cuando dimitió de su cátedra) y amparaba comités nacionales que diseñaban su programa. Fundaciones norteamericanas lo pagaban todo.

CONTACTOS
España entró tarde en la órbita del CLC. La bisagra fue Julián Gorkin, un exiliado. Como tantos otros miembros de la organización, era un converso. Político y periodista, traumatizado por las purgas sufridas por su partido –el POUM– durante la Guerra Civil, había evolucionado de la militancia comunista a la socialdemocracia, el europeísmo y un antiestalinismo obsesivo. A finales de los años cuarenta, tras haber vivido en México, volvió a Europa y se instaló en París, donde se enroló en el CLC para organizar su desembarco en América Latina. No era una tarea fácil. La política norteamericana en el sur del continente no se ha caracterizado por la voluntad democratizadora, pero Gorkin logró fundar varios comités nacionales y desde 1953 fue el alma en París de la revista Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura.

En Cuadernos, de entrada, como en la mayoría de las revistas del exilio, la presencia de autores del interior de España era inexistente. Los primeros números reproducían artículos de otras tribunas del CLC y textos escritos por latinoamericanos y españoles exiliados. Pero a partir de 1955 se produjo un cambio. Cuadernos descubrió el esfuerzo meritorio de regeneración de Pedro Laín, José Luis Aranguren, Julián Marías y Dionisio Ridruejo, otro converso, que fue identificado por el CLC como un líder de la oposición intelectual. Una oposición en la que se infiltraba el Partido Comunista, predicando la fundamental política de reconciliación entre los españoles. Así se lo parecía a un Gorkin que a finales de 1957 redactó un informe presentando los grupúsculos democráticos operativos en España, pero alertando también de que "Moscú ensayaba una operación de gran envergadura". Por ello invitaba al CLC a intervenir para lograr "la reconquista española de las libertades culturales y los derechos humanos".

"La única gente que no tiene ayudas en España es la gente liberal y democrática, por lo que hay que ofrecerles un instrumento", le escribiría Gorkin a Ferrater Mora. A Gorkin los dirigentes del CLC le hicieron caso. No tanto por el pánico comunista, que en Europa Occidental se iba deshinchando, sino porque el CLC se transformaba en un centro de apoyo a la cultura amenazada por los totalitarismos, y en España lo estaba desde hacía veinte años. Como contó Jordi Gracia (experto en la materia), a finales de 1958 Pierre Emmanuel –poeta francés, destacado actor de la resistencia al nazismo y director literario del CLC– se entrevistó con Ridruejo para invitarle a un seminario sobre europeísmo que iba a celebrarse en la Provenza. Lo tutelaba el CLC y lo sufragaba la poderosa Fundación Ford. El verano de 1959 una delegación del interior asistió al coloquio y allí empezó a perfilarse el comité español del CLC, constituido un año después en Copenhague.

Presidía el comité Laín, Josep Maria Castellet era el secretario (los dos compatibilizaban el cargo con sus profesiones) y Emmanuel enlazaba con París. Los otros integrantes eran Aranguren, Marías, Ridruejo, el poeta José Luis Cano, el arquitecto Fernando Chueca (segundo presidente), el notario Carlos María Bru y una delegación catalana formada, además de Castellet, por Lorenzo Gomis y Marià Manent; poco después se incorporaron Buero Vallejo, Tierno Galván y José Luis Sampedro. El protagonismo que varios de ellos tenían en la oposición se reforzó con su cohesión. En una época de manifiestos, agitación universitaria y revalorización del género del ensayo, aquellos catedráticos e intelectuales dispondrían de información y dinero para impulsar una hegemonía integrada en una red internacional. Además, como propina, recibirían libros y revistas enviados desde París sólo por ser miembros del comité.

FRENTE POLÍTICO
Lo singular del caso español es que el apoyo del CLC tuvo dos frentes. Por una parte, protegía la actividad del comité. Pero por otra parte, al mismo tiempo, daba cobertura (económica pero no orgánica) al Centro de Estudios y Documentación que dirigía Gorkin y cuyo propósito era estrictamente político. En sus excelentes memorias Gosar no mentir, Francesc Farreras –converso del falangismo a la socialdemocracia– relata la reunión celebrada a petición de su jefe –Gorkin– para exponer la necesidad de crear el centro y a la que acudieron Josselson y sabios del CLC (Madariaga, Raymond Aron, Denis de Rougemont, Ignazio Silone). En noviembre de 1959 Gorkin invitó a estrellas del exilio liberal a integrarse en el consejo de honor del centro. Dieron el sí Bosch Gimpera, Pau Casals, Ferrater Mora, Jorge Guillén o Ramón J. Sender.

Durante su primer periodo de existencia, el centro se limitó a editar un modesto boletín que informaba de la represión de la dictadura y la realidad española. Pero pronto dio un gran golpe al implicarse en el contubernio de Munich. En aquella reunión del Movimiento Europeo de 1962 se reunieron por primera vez vencedores y vencidos de la Guerra Civil, todos comprometidos ya con la oposición. Monárquicos, socialistas, liberales, nacionalistas y democristianos frenaron la entrada de España en la Comunidad Europea y consensuaron una resolución que puede leerse como la hoja de ruta que llevaría a la democratización del país. La dictadura, que no supo gestionar su derrota, acertó al señalar a Gorkin como responsable de la operación. Camilo Alonso Vega –ministro de la Gobernación– dijo en las Cortes que el centro había recibido setenta y cinco mil dólares para montar aquel tinglado.

A algunos de los represaliados por haber asistido al contubernio –a Ridruejo y sus colaboradores– el CLC los sostuvo en París durante un periodo más o menos largo de exilio forzoso. Fue una temporada de conspiración frenética. A cuenta del centro cavilaron estrategias para explicar la verdad: redactaron papeles demoledores contra la dictadura, idearon una radio y pusieron todas sus esperanzas en una revista concebida como arma de lucha contra el régimen. Se llamó Mañana, Ridruejo la comandó desde su retorno a Madrid en 1964 y la dirigía con Gorkin, pactando sus contenidos por carta. Mañana se escribía en España (sus colaboradores firmaban con o sin pseudónimo), se imprimía en París y se introducía clandestinamente otra vez en España. Aunque algunos envíos los decomisó la policía y apenas duró dos años, sus 16 entregas constituyen la mejor crónica sobre los abusos del gobierno y los esfuerzos de la oposición por derrocarlo. Pero en 1966, limada la financiación, la revista embarrancó. Cuando se destaparon las amistades peligrosas entre la CIA y el CLC, el centro cerró sus puertas.

FRENTE CULTURAL
La actividad del centro se desarrollaba en paralelo a la del comité español en Madrid. Su actuación reproducía a pequeña escala el programa general de toda la institución. Durante su fase constitutiva concedieron becas para proyectos de creación –las primeras las recibieron, entre otros, Joan Fuster, Tierno Galván, Alfonso Carlos Comín o Luis Felipe Vivanco– y bolsas de viaje –pronto se beneficiaron de ellas Albert Manent (para entrevistar a Carner en Bruselas) o Juan Marsé (que concibió en París Últimas tardes con Teresa)–. En 1961 organizaron en Madrid el primer seminario: Soluciones occidentales a los problemas de nuestro tiempo. El título era de por sí una provocación. Para los asistentes, pocos (los miembros del grupo y pensadores europeos ligados al CLC), la solución, y así lo dijeron, era la democracia. Lo mismo se dijo en Munich un año después.

El contubernio también aceleró la maduración del comité. Como supo ver Tierno Galván, Munich marcó un punto de no retorno: "El centro de gravitación política ha pasado al interior". Por ello, en París, los ridruejistas apostaron por convertir el comité en una auténtica plataforma de promoción democrática en España. Para lograrlo, uno de ellos debía dedicarse full time al proyecto. El elegido fue Pablo Martí-Zaro, que volvió a Madrid a finales de 1962 y fue nombrado secretario del comité. "Con un pequeño local en el edificio España, un teléfono, una secretaria y un liberado al frente, que soy yo", escribía Martí-Zaro en unas páginas autobiográficas, el grupo empezó a ser operativo. A partir de aquel momento, regularmente, se reunirían en Madrid para dar continuidad a su actividad. La primera acta de reunión que he consultado está fechada el 10 de diciembre de 1962. De su lectura se desprende un claro afán por intervenir en la vida de las ideas del momento. Se trazó un programa de futuro ambicioso: instauración de un premio de ensayo, planificación de los fascículos Tiempo de España que dirigiría Aranguren y fijación de criterios para conceder bolsas de viaje y becas (las recibirían, entre otros, Carmen Martín Gaite o Josep Benet).

También se empezó a perfilar un congreso sobre el realismo. La idea era de Emmanuel y encajaba con las tesis del CLC: impugnar el prestigio que la estética del realismo socialista gozaba entre los jóvenes escritores españoles. Tras una suspensión motivada por el ajusticiamiento de Julián Grimau –miembro del comité central del Partido Comunista–, se celebró en octubre de 1963 y tuvo como momento estelar el debate entre Mary McCarthy y Luis Martín-Santos. Pero la puesta de largo del comité la agrió la tensión política. Horas antes del inicio discutieron Aranguren –presidente del coloquio– y José Bergamín –escritor retornado del exilio y atosigado por la maquinaria de desinformación franquista que lo eligió como cabeza de turco entre los firmantes de un manifiesto de protesta por la represión contra mineros asturianos–. Ante aquel asedio, Bergamín se exilió de nuevo. Pero el caso se enredó. Desde la guerra Bergamín era una de las bestias negras de un Gorkin que a finales de 1963 denunció su militancia comunista en una carta pública dirigida a Emmanuel. El ministro Fraga se aprestó a reproducirla en los medios que controlaba. Emmanuel, amigo de Bergamín, marcó distancias con el comité español.

Aquel coloquio fue atípico en la vida del comité. Un debate sobre estética era interesante, pero el grupo español privilegió siempre la elaboración de ideología. La mayoría del presupuesto se destinó a promocionar ensayo y organizar encuentros para debatir programas políticos de futuro. Con esta mentalidad se concibieron seminarios sobre el desarrollo regional o las ideologías contemporáneas y así se concibieron los Coloquios Cataluña-Castilla, un ágora (clandestina) para pensar cómo podía estructurarse la plurinacionalidad del Estado. Aunque el tema programado podía ser el análisis de la situación de la lengua catalana (se le encargó un estudio al profesor Badia i Margarit), Le Monde definió aquellos encuentros como reuniones de la oposición. No es extraño que la Brigada Social los vigilase, y, por ello, en 1965 se blindaron, transformando el grupo en una sociedad anónima: Seminarios y Ediciones. Como me contó Roselyne Chenu –secretaria de Emmanuel–, el capital era francés y franceses eran el presidente y vicepresidente. Martí-Zaro actuó como consejero delegado y los miembros del comité, en teoría, formaban un consejo asesor. Aunque París no censuró dicha politización, la cuestionó y criticó el bajo rendimiento del grupo. Para Emmanuel, en tiempos de recortes presupuestarios del CLC, la prioridad de los españoles debían ser las relaciones con el grupo portugués. Pero el replanteamiento se encabalgó con la crisis del CLC.

CULTURA Y ESPIONAJE: VASOS COMUNICANTES
Los tiempos habían cambiado. Quince años después de su creación, congelada la lógica maniquea de la guerra fría y con la consolidación de una crítica en el interior de Estados Unidos contra su política exterior, emergió la cara oscura del CLC. El 28 de abril de 1966 The New York Times afirmaba que la CIA había dirigido el mecenazgo de varias fundaciones norteamericanas. Una de las entidades beneficiarias era el CLC. "La acusación es falsa, pero es grave", registró José Luis Cano en su dietario. Él, Laín, Ridruejo, Chueca, Manent y Martí-Zaro se reunieron de urgencia para redactar una carta de apoyo a la organización. Pero los vasos comunicantes entre cultura y espionaje se confirmaron, como pudo leerse en The New York Herald Tribune y Le Monde. "Sin duda recibiremos noticias sobre este tema", dijo Manent a Chenu. Y aunque a finales de febrero de 1967 Emmanuel lo seguía negando, las investigaciones acabaron por imponerse. El 16 de mayo Emmanuel escribió a los miembros del comité español disculpándose. Hasta aquel día su buena fe le había impedido creer que el peso de la CIA en la financiación del CLC era tan importante.

El trauma repercutió en España y Castellet aún recuerda la indignación de Buero Vallejo, que abandonó el grupo. Seminarios y Ediciones tendió a nacionalizarse sin cortar su relación con la Asociación Internacional por la Libertad Intelectual (así se rebautizó el Congreso), pero el grupo perdió cohesión y legitimidad. La oposición, además, se escoraba hacia posiciones de izquierda radicalizada y el talante liberal del comité pareció caduco. Sobrevivió organizando reuniones a puerta cerrada y transformándose básicamente en una editorial. Durante la primera mitad de los años setenta publicó 80 ensayos en la colección Hora H (la hora del fin de la dictadura). Aunque los autores fueran de prestigio (Cela o Castilla del Pino), aunque casi todos los miembros del comité mandaron originales (siempre de segunda), comercialmente la operación fue un desastre. El resto de actividades de la empresa, financiadas aún por el CLC, ya era poco más que residual. Se acumularon pérdidas, se sucedieron ampliaciones de capital. La muerte de Ridruejo fue la puntilla. Martí-Zaro, cada vez más solo y cuestionado, asumió el grueso del trabajo. Con la llegada de la transición, cuando la aventura terminó, a él le tocaría también asumir las deudas.
...............................................................

Congreso por la Libertad de la Cultura
La intervención del Congreso por la Libertad de la Cultura en la vida intelectual europea tras la Segunda Guerra Mundial fue determinante. Su historia ha sido en buena parte reconstruida, y Francis Stonor Sounders la divulgó en un libro polémico: "La CIA y la guerra fría cultural" (Debate). Pero sus conexiones con el antifranquismo son poco conocidas. Biografías y memorias aportan pistas valiosas sobre el episodio, pero faltaba contar con detalle cómo dólares norteamericanos financiaron a uno de los equipos intelectuales más influyentes de la España de los años sesenta. Documentación inédita nos permite ahora trazar una aproximación

Toledo, 1965
En 1964 el comité español del CLC convocó a un grupo de intelectuales en casa de Fèlix Millet (padre) para iniciar los Coloquios Cataluña-Castilla. El propósito era examinar los problemas derivados de la convivencia de comunidades diferenciadas en España. La segunda reunión se celebró en 1965 en la casa de Fernando Chueca. Marià Manent, impulsor del proyecto, consideró que los objetivos se habían cumplido cuando Tierno Galván, tras escuchar a Ernest Lluch y Maurici Serrahima, reconoció que su teoría sobre la incompatibilidad del sentimiento nacionalista con la lucha de clases era infundada. "Prejuicios peligrosos se han desvanecido", le confesaba Manent por carta a Pierre Emmanuel.

Los hombres clave del CLC

Dionisio Ridruejo (1912-1975). Tras haber colaborado en la construcción del estado cultural franquista y haber defendido los totalitarismos con el fusil y lapalabra, Ridruejo –uno de los grandes prosistas españoles de la segunda mitad del siglo XX– inició un proceso de rectificación ideológica que lo llevó a la oposición contra la dictadura y lo convirtió en intelectual de referencia desde mediados de los cincuenta, momento en el que su nombre entró en los círculos del Congreso por la Libertad de la Cultura.

Salvador de Madariaga (1886-1978). No ha habido español con mayor prestigio en organizaciones mundiales que él. Escritor y diplomático, activo ya en la Sociedad de Naciones de la década de los veinte, tras la Segunda Guerra Mundial este catedrático de la Universidad de Oxford y antifranquista de primera hora presidió la Internacional Liberal, fue dirigente del Movimiento Europeo (brilló en el "contubernio") e integró la presidencia de honor del Congreso por la Libertad de la Cultura.

Julián Gorkin (1901-1987). Con su encarcelamiento tras los Fets de Maig de 1937 por militar en el POUM, este hombre de acción cambió para siempre. Exiliado y antifranquista pugnaz, combatió el estalinismo documentando su intervención en la guerra. A finales de los años cuarenta, procedente de México, se instaló en París y ahondó en sus obsesiones. Participó en la fundación del europeísta Movimiento Socialista y trabajó en el Congreso por la Libertad de la Cultura, dirigiendo la sección hispanoamericana.

Pierre Emmanuel(1916-1984). Desde muy pronto Noël Mathieu (conocido por su pseudónimo, Pierre Emmanuel) tuvo contactos con España. Profesor y poeta católico, que tuvo como padrino de boda a José Bergamín, puso su pluma al servicio de la resistencia durante la ocupación nazi y trabajó en la sección inglesa de la Radio Televisión Francesa tras la Segunda Guerra Mundial. En 1958 entró en el Congreso por la Libertad de la Cultura para impulsar un programa de apoyo a los intelectuales españoles del interior.

Pablo Martí-Zaro (1920-2000). Este funcionario del Estado con vocación de escritor (algunas de sus obras de teatro se escenificaron) fue hombre de confianza de los proyectos políticos de Ridruejo desde la segunda mitad de los cincuenta. Como Madariaga, Gorkin y Ridruejo, en 1962 participó en el "contubernio de Munich". Perdió por ello el trabajo, pero se incorporó así a destacadas plataformas de la oposición y fue el secretario del comité español del Congreso por la Libertad de la Cultura.
========================================================

20/02/2010

09.- Democràcies i totalitarismes, 1918-1939 (1 BAH)



La victòria dels estats democràtics en la Primera Guerra Mundial va provocar el desmembrament dels imperis autoritaris, però a l’Europa democràtica dels anys vint també es va produir una inflació altíssima ja que la producció lligada a la guerra es va enfonsar fent que l’atur s’incrementara de manera espectacular, mentre la crisi de 1929 va acabar de complicar la situació econòmica com vam veure al tema anterior (8). Es van produir vagues a Gran Bretanya, França, Alemanya, etc. que van acabar sent sufocades durament per la policia i l’exèrcit, mentre es limitaven els drets sindicals. Tot això va comportar una forta oposició envers la democràcia, no solament per part del proletariat insatisfet sinó des de la burgesia que temia una situació revolucionària com la viscuda a Rússia uns anys abans. No obstant, als països on la democràcia havia arrelat van poder aïllar els partits més radicals i consolidar el parlamentarisme liberal, com ara a la Gran Bretanya.



Malgrat això, els catòlics irlandesos s’alçaren en armes contra els anglesos i, a partir de 1921, aconseguiren una àmplia autonomia que derivà en independència respecte de l’Imperi Britànic. A França la situació de crisi no va arribar fins la dècada dels trenta quan una gran coalició de radicals, socialistes i comunistes formaren el Front Popular (1936) i guanyaren les eleccions, com a la República Espanyola (febrer 1936) que, després de la dictadura de Primo de Rivera (1923-30), va tractar d’implantar una democràcia avortada per l’alçament militar del general Franco i la posterior guerra civil que va conduir, directament, a una llarga dictadura. A Suïssa, Bèlgica i Holanda es va aconseguir l’estabilitat política mitjançant coalicions governamentals liberals, mentre la socialdemocràcia va tenir un paper decisiu als països nòrdics (Noruega, Suècia i Dinamarca).

De tota manera, les dictadures anaven consolidant-se de manera implacable a Hongria (1920), Polònia, Lituània i Portugal (1926), Àustria (1933), Letònia i Estònia (1934) i, al llarg de la dècada, també a Grècia, Romania i Bulgària, però els processos totalitaris més destacats foren, sens dubte, els viscuts a Itàlia amb la dictadura feixista de Mussolini (1922) i a Alemanya amb la dictadura nazi de Hitler (1933).



LA ITÀLIA FEIXISTA (1922-1939)

Durant la Primera Guerra Mundial, Itàlia va veure incrementar-se el cost de la vida més ràpidament que els salaris, mentre baixava el nivell de vida dels treballadors que va originar, a partir de 1919, vagues (més de 1.800 en un any) i ocupació de terres, moviments que foren reprimits per la por de la burgesia a la bolxevització. La Monarquia Constitucional era molt inestable, amb continus canvis dels governs liberals, cada vegada més contestats pel Partit Socialista (d’on es va escindir, el 1921, el Partit Comunista Italià de Gramsci) i pel Partit Popular (antisocialista, d’inspiració catòlica). La frustració produïda per la recuperació parcial de les terres irredemptes (les no annexionades durant la unificació del segle XIX) va donar lloc a un moviment nacionalista exaltat, molt arrelat entre els excombatents liderats pel poeta feixista Gabriele d’Annunzio que va protagonitzar la conquesta de Fiume (1924).

El 1919, Mussolini, un exmilitant socialista que s’havia exiliat per no fer el servei militar, va fundar els Fasci Italiani di Combattimento, un moviment d’antics combatents de la Gran Guerra amb un programa populista i nacionalista que prompte (1921) es transformaria en el Partito Nazionale Fascista (PNF), tot dotant-lo d’un nou programa populista, militarista i expansionista i d’una simbologia pròpia, és a dir, la camisa negra com a uniforme dels militants i la salutació romana amb el braç alçat (que després copiarien els nazis alemanys i els franquistes espanyols). El partit feixista de Mussolini va ser considerat un bon instrument per frenar el socialisme i el comunisme i, per això mateix, va rebre ajut financer de la patronal italiana (la Confindustria). Les esquadres feixistes van protagonitzar nombrosos actes de violència social, sufocant tota mena d’oposició amb accions vexatòries i amb la complicitat de la policia i de la justícia: en només un any (1921) van ser assassinats uns 600 italians.

Durant la vaga d’agost de 1922, van mantenir en funcionament el servei de correus i els mitjans de transport, guanyant-se la simpatia de les classes mitjanes. Però el cop definitiu va ser la Marxa sobre Roma (octubre de 1922) quan milers de camises negres van ocupar els edificis públics i van començar a controlar les institucions i les comunicacions del nord d’Itàlia, tot provocant la dimissió del govern i la petició del rei, Victor Manuel III, a Mussolini per a la formació d’un nou executiu. Amb la connivència de la Monarquia i l’Exèrcit, l’establiment de la dictadura feixista va ser el resultat d’un procés de restricció de llibertats dut a terme entre 1922 i 1924 quan, després de l’assassinat del diputat socialista Matteoti a mans dels feixistes, Mussolini va assumir els plens poders i va silenciar tota l’oposició.

Una llei de 1925 li va atorgar al Duce (el cap, el jefe) tots els poders, és a dir, per legislar, controlar el poder executiu i,fins i tot, el judicial. Amb la Llei Rocco de 1926 es van prohibir tots els partits polítics, llevat del feixista, i tots els sindicats van ser integrats en 22 corporacions verticals amb participació de les organitzacions patronals. El 1929 el Parlament italià va ser substituït per un òrgan consultiu, la Cambra dels Fasci i de les Corporacions, mentre es depurava l’Administració i es creava una policia política, l’OVRA (Organització de Vigilància i Repressió de l’Antifeixisme) que perseguia els opositors. També el 1929 es signaren els Pactes del Laterà o Concordat amb el Vaticà, tot concedint-li una renda anual pel suport del Papa Pius XI que va ser un dels puntals més sòlids del feixisme. Mussolini va promoure la remilitarització per recuperar els territoris irredempts i aconseguir territoris colonials, tant a Europa (Albània) com a l’Àfrica (Abissínia, actual Etiòpia).

En el terreny econòmic, es va optar pel proteccionisme i l’autarquia econòmica amb un fort intervencionisme estatal: creació de l’IRI (Institut per a la Reconstrucció Industrial), etc. però la política autàrquica, amb una orientació clarament militarista, va generar una producció industrial de costos elevats i baixa qualitat, amb l’estancament de la indústria lleugera i dels béns de consum. Les inversions en obres públiques, el programa agrari i el pla d’incentivació de la natalitat, només va aconseguir beneficiar una poderosa i reduïda oligarquia feixista, mentre el nivell de vida dels italians es va situar per davall dels europeus per l’elevat increment de l’atur (de 80.000 aturats el 1926 es va passar a quasi un milió en 1934).

Mussolini exercí un control total sobre els ciutadans, mitjançant organitzacions polítiques (Opera Nazionale Balilla) i sindicals (Opera Nazionale Dopolavoro) que organitzaven el temps lliure dels italians. També en l’educació, el catolicisme oficial, el control dels mitjans de comunicació (premsa, ràdio, creació de Cinecittà per publicitar el règim cinematogràficament, etc.) i, fins i tot, el control i la manipulació de les consciències individuals.



DE LA REPÚBLICA DE WEIMAR (1918) A L’ALEMANYA NAZI (1933-1939)

El 1918, després de l’abdicació del kàiser Guillem II, es va proclamar la República de Veimar (ciutat on es va elaborar la nova constitució) que va haver de fer front a intents insurreccionals, tant de la dreta com de l’esquerra, i a d’altres humiliacions derivades de la derrota a la Primera Guerra Mundial i als acords del Tractat de Versalles: alçament de la Lliga Espartaquista (comunistes) el 1919, intent de cop d’estat de grups nacionalistes radicals en 1920, fracàs de la Marxa sobre Berlín d’Adolf Hitler -en 1923 i amb el suport del general Ludendorff-, ocupació per les tropes franceses de la conca del Ruhr com a garantia del cobrament de les reparacions de guerra (1923), etc.

La crisi de 1929 va fer disminuir la producció dràsticament, mentre s’arribava als 6 milions d’aturats en 1931. Els partits de la Coalició de Weimar (socialdemócrates, catòlics i demócrates) van anar perdent el suport dels assalariats i de la petita burgesia empobrida, mentre la inestabilitat va donar lloc a 19 canvis de govern en 13 anys.



Adolf Hitler (un excombatent de la Gran Guerra, nascut a una petita ciutat austríaca fronterera, que no va passar de caporal perquè els seus superiors consideraven que no tenia dots per al comandament) va començar la seua particular carrera política unint-se a un petit grup extremista, racista i agressiu, amb eslògans anticapitalistes, que el 1920 es conformaria com el NSDAP (Partit Nacionalsocialista dels Treballadors Alemanys) i l’any següent es reorganitzaria de la mà de Hitler dotant-lo d’un component més violent encara amb la creació de la SA (secció d’assalt) i d’un seguit d’emblemes semblants als del feixisme italià (camisa marró, salutació a la romana, creu gammada, etc.). L’any 1923 va ser detingut després del fracassat cop d’estat i, a la presó, va escriure Mein Kampf (La meua lluita) on expressa el seu menyspreu per la democràcia, l’odi als bolxevics, l’antisemitisme, el racisme, la suposada superioritat de la raça ària, el pangermanisme, i una vocació expansionista per la necessitat de forjar un Gran Reich amb tots els territoris de població germànica (l’espai vital o Lebensraum) amb l’ocupació directa de Polònia, Ucraïna, etc., és a dir, territoris ocupats pels pobles eslaus considerats -per Hitler- racialment inferiors i febles.

El 1925 ja era reconegut com a Führer (cap del partit) i va crear la seua pròpia milícia, la SS (cos paramilitar que obeïa directament les ordres de Hitler que, a llarg termini, també s’ocuparia dels camps de concentració). De tota manera, certa millora de la situació econòmica els va fer perdre terreny entre 1924 i 1929 quan, a partir de la crisi, va tornar el malestar social, l’augment de l’atur i, per tant, l’augment de la popularitat dels partits extremistes, dels totalitarismes i del populisme habitual dels “salvapàtries”: en 1932 foren elegits 196 diputats nazis i 100 comunistes. Davant aquest resultat, les forces conservadores -més alarmades per la influència comunista que per l’ascens del nazisme-, no solament possibilitaren el nomenament de Hitler com a canceller, en un govern de coalició (gener de 1933), sinó que importants industrials alemanys finançaren les campanyes i les accions del Partit Nazi (Thyssen, Stiness, Krupp, etc.).

Hitler, finalment, va aconseguir del vell president Hindenburg, el permís per dissoldre el Parlament i convocar noves eleccions (per al 5 de març) en un nou marc electoral on ja s'havia prohibit la premsa i les reunions dels opositors, mentre els camises marrons sembraven el pànic als carrers: el 27 de febrer es va produir l’incendi del Reichstag, del qual es va culpar falsament els comunistes i li va servir a Hitler per a suspendre les llibertats individuals, suprimir els controls judicials sobre les detencions i establir la pena de mort. En aquest context de terror, el Partit Nazi va aconseguir el 43% dels vots -front al 30% dels partits d’esquerra- que no en van ser suficients per obtenir la majoria absoluta i va necessitar el recolzament del Centre Catòlic perquè el Parlament els concedira els plens poders i la facultat de promulgar lleis sense cap necessitat de tràmits: després de la mort de Hindenburg (agost, 1934), Hitler va acumular les funcions de canceller i president (Reichfürer). La dictadura nazi s’obria pas i la dissolució dels partits polítics i els sindicats estava cantada, llevat, naturalment, del partit únic del règim (NSDAP) i del sindicat vertical (Front del Treball Nacionalsocialista), així com els estats federals (Länder) que foren suprimits i els poders transferits al Reich.

La SS, dirigida per Heydrich, va substituir gradualment la policia, el 1933 s’obrien els primers camps de concentració (Dachau), a l’any següent (1934) ja n’hi havia 50, mentre es va crear la Gestapo (Policia Secreta dirigida per Himmler) per a la repressió dels opositors al règim. A partir de la Nit dels Ganivets Llargs (1934), amb l’assassinat de Röhm (que mantenia diferències polítiques amb Hitler) i més de 300 dirigents de la SA, el control de Hitler sobre el partit i sobre l’Estat alemany van ser absolut.

En el pla econòmic, Goering va implantar un fort dirigisme amb l’objectiu d’aconseguir l’autarquia econòmica, donant prioritat a la indústria pesant i d’armament, en vistes a una ràpida remilitarització. A base d’uns salaris baixos, unes llargues jornades laborals i l’absoluta negació dels mínims drets sindicals dels treballadors, malgrat la paralització del comerç exterior i el manteniment del dèficit, Alemanya va arribar a ser la segona potència industrial del món l’any 1939.


El Ministeri de Cultura i Propaganda fou encarregat a Goebbels, amb la idea de nazificar la ciència, la cultura i la informació: es van crear llistats d’autors prohibits i es va procedir, directament, al ritual de la crema pública de llibres; van ser depurats professors, es va introduir la censura a les aules, així com als llibres de text, es va enquadrar el jovent en les Joventuts Hitlerianes i es va reduir el paper de la dona a les tres K: kinder, kirche, kücke (fills, església, cuina). L’única possibilitat per a intel•lectuals, artistes, militants d’esquerra, jueus, gays i qualsevol altre col•lectiu perseguit pel règim, era emigrar o fugir de l’Alemanya nazi. Així la política antijueva va passar per diferents fases: boicot als negocis jueus (1933), Lleis de Nuremberg que impedien els matrimonis mixtos i excloïen els jueus de la ciutadania alemanya (1935), obligatorietat per als jueus de portar un distintiu (1938)... durant la Nit dels Vidres Trencats (9 de novembre de 1938) van ser incendiades les sinagogues, destruïts més de 7.000 comerços jueus, van haver milers de detinguts i d’altres van ser directament assassinats (l'Holocaust començava a obrir-se camí).


Watch Documental - La España de Franco: El nuevo Estado (1939 - 1945) in Ã�ducatif  |  View More Free Videos Online at Veoh.com

Per una altra banda, la guerra civil espanyola (1936-39) havia facilitat l’aproximació entre Hitler i Mussolini, perquè els dos van donar suport als militars insurrectes contra la República (al juliol del 36) i això mateix els va portar a formalitzar l’Eix Roma-Berlín (octubre) als que, a poc a poc, s’unirien altres règims totalitaris com ara el del Japó (novembre), la dictadura hongaresa i, naturalment, el del general Franco després de guanyar la guerra amb el suport d’alemanys i d’italians (que assajaren estratègies bèl•liques, sobre tot amb l’aviació, en territori espanyol). El març de 1938, mentre continuava la Guerra Civil Espanyola, les tropes alemanyes van ocupar Àustria... s’encetava l’espiral imparable cap a la Segona Guerra Mundial.
===================================================

16/02/2010

MAPA COROPLÈTIC DE L'ATUR (2009)



L'atur és cosa del sud: quan més al sud, més atur. De tota manera, fa una dècada, és a dir, quan España iba bien, la mitjana d'atur espanyola encara es trobava en el 15.7% (1999) i només va baixar del 9% entre 2004 i 2007. Per tant, podem concloure que durant aquests anys de bonança econòmica no s'han fet les coses bé, independentment del signe del partit que ha ocupat el poder central i autonòmic.

Des de 1999, precisament, hem acollit un allau d'immigrants, xifrat legalment en 6 milions de persones (els sense papers sempre han estat molt difícils de comptabilitzar), sota la fal·làcia que A l'Estat Espanyol hi havia feina per a tots però, al capdavall, les taxes d'atur es van reduir ben poc, potser, perquè també hi ha hagut un elevat frau laboral (espanyols que treballaven i, a la vegada, cobraven subsidis d'atur) que s'ha sumat al tradicional frau fiscal i a la històrica economia submergida, base de l'economia espanyola des del franquisme.



DADES D'ATUR PER PROVÍNCIES I AUTONOMIES (E.P.A. 4 trimestre de 2009)


L'ATUR ALS MUNICIPIS DE CASTELLÓ (Servef)



================================================================

09/02/2010

08.- L'economia del període d'entreguerres, 1918 - 1939 (1 BAH)



La Gran Guerra va tenir efectes molt negatius sobre l’economia ja que va afeblir els contendents europeus, molt endeutats amb els Estats Units que, en realitat, van ser els autèntics guanyadors del conflicte mundial. A Alemanya se li van exigir reparacions de guerra que van dificultar la recuperació econòmica. França va condicionar a la recepció d’aquestes reparacions -que els devien els alemanys- el pagament dels seus deutes als aliats, mentre els Estats Units –principal creditor- s’oposava a les reparacions perquè Alemanya no tenia capacitat econòmica per afrontar-les. Tot això va comportar desacords greus entre els antics aliats.

Les quantitats fixades pel tractat de Versalles van provocar la fallida del sistema monetari alemany en 1923, així com una inflació sense precedents. Entre 1923 i 1925 França i Bèlgica van envair la conca del Ruhr com a garantia del pagament de les reparacions exigides, augmentant la desestabilització econòmica alemanya i el suport a un nacionalisme radical que va desembocar, més tard, en l’ascens del nazisme. Alemanya havia vist reduir-se el seu territori en un 13%, Àustria i Hongria quedaren reduïdes a la quarta part, mentre Bulgària, Turquia i Rússia també es van veure molt perjudicades pels acords de pau.

De tota manera, a poc a poc, la recuperació de la producció als països contendents en la guerra va provocar un excés d’oferta d’aliments i de matèries primeres, amb un descens dels preus dels productes agraris que va empitjorar la balança comercial, tot impedint-los pagar els interessos dels préstecs contrets i abocant-los a la subscripció de nous préstecs atorgats, majoritàriament, per grups financers dels Estats Units.


La moneda britànica (lliura esterlina) continuava sent la més utilitzada en les transaccions internacionals i en les reserves dels bancs centrals, però com el Regne Unit es va esforçar per mantenir la seua moneda forta, això va afectar negativament les exportacions britàniques i la producció industrial.

A poc a poc, el dòlar s’anirà imposant com a única moneda convertible en or i els Estats Units com la plaça financera capaç de mantenir un sistema de préstecs a llarg termini i, com a conseqüència del desequilibri comercial amb Europa (on exportaven molt més del que importaven), com el primer inversor mundial, en substitució del Regne Unit.


DELS FELIÇOS ANYS VINT A LA GRAN DEPRESSIÓ
Els feliços anys vint nord-americans van assistir a una gran renovació del sector energètic amb grans increments en l’ús de l’electricitat i del petroli, amb la puixança de la indústria de l’automòbil -el primer en aplicar la producció en sèrie mitjançant les cadenes de muntatge-, així com la construcció dels grans gratacels enmig d’un procés de concentració empresarial. La conseqüència fou un fort augment de la productivitat que va permetre reduir costos de producció, amb una revolució dels preus amb la implantació de grans magatzems, compra a terminis, publicitat, màrqueting, donant lloc a una societat de consum que, a poc a poc, provocaria l’endeutament de les famílies.

Els beneficis de les empreses i els dividends van créixer a un ritme molt alt, però l’augment dels salaris no va anar al mateix ritme, ja que la millora de la capacitat adquisitiva dels treballadors no va ser suficient per absorbir l’augment de producció i, en pocs anys, el fantasma de la sobreproducció va començar a planar sobre l’economia nord-americana. El sector agrícola fou el més perjudicat.

A partir de 1925 també s’havia generalitzat la tendència a invertir els beneficis empresarials en circuits de crèdit i en borsa, enlloc d’invertir-los en sectors productius, donant lloc a una puixança borsària que, a poc a poc, amb la pujada de les cotitzacions de les accions va donar lloc a una bombolla especulativa (plusvàlua borsària) pel mecanisme de la psicologia col•lectiva, és a dir, tot generant una gran demanda de valors borsaris que n’augmentava encara més la cotització. El problema s’inicià l’any 1929 quan les accions van començar a baixar i, per l’efecte contrari, tothom començava a estar disposat a vendre fins arribar al dijous negre (24 d’octubre) en que el pànic es va apoderar dels inversos i 13 milions de títols es van posar a la venda, va ser el crash o crac de la Borsa de Nova York (el dimarts negre, el 29, va arribar una segona onada de vendes, per l’exigència dels bancs de cancel•lar els préstecs atorgats per a la compra d’accions).



Entre les causes de la Gran Depressió econòmica -que es va estendre a tots els sectors de l’economia nord-americana i a la resta de països capitalistes- cal assenyalar la sobreproducció industrial, la crisi de liquiditat (manca de recursos monetaris per fer front als deutes immediats), caiguda dels preus (deflació), caiguda del consum, disminució de la capacitat adquisitiva, la por de ser acomiadat de la feina, la caiguda dels preus agraris i l’endeutament de les classes mitjanes provocat per l’adquisició de béns de consum duradors (cotxes, rentadores, etc.).

La sobreproducció, la manca de diners i la caiguda del consum van desfermar la crisi bancària: 4.000 bancs van fer fallida i van tancar. En pocs mesos, a les empreses industrials dels Estats Units van augmentar els estocs de manera considerable pel subconsum i la caiguda de les inversions: als inicis del 1933 havien desaparegut més de 100.000 empreses i la producció industrial s’havia reduït un 40% respecte a 1929. Això va suposar un gran augment de l’atur, passant d’1,6 (1929) a 12 milions en 1933. Produint-se una nova baixada de la producció industrial i agrícola com a conseqüència de la disminució de la demanda.



L’EXPANSIÓ MUNDIAL DE LA CRISI
Els mecanismes d’expansió de la crisi van ser diversos, com ara els descens dels preus, la reculada de la demanda nord-americana (que va reduir, dràsticament, les seues importacions) i la dràstica reducció dels préstecs i les inversions en Europa.

El primer símptoma a Europa fou la crisi bancària: l’any 1930 tancaven algunes entitats financeres, però la situació va empitjorar el 1931 amb la fallida del Creditanstalt (Àustria), mentre els préstecs entre entitats va estendre la crisi a tot el sistema financer. De tota manera, la gravetat de la recessió va ser molt diferent segons països (l’economia espanyola, per exemple, estava poc integrada als mercats internacionals, però també va perjudicar les exportacions).



Al Regne Unit es va haver de suspendre la convertibilitat de lliures en or (setembre, 1931) provocant la devaluació d’una moneda que, en temps ben recents, havia estat la central del sistema monetari internacional, provocant-se una situació de successives devaluacions de monedes europees i de grans fluctuacions en les seues cotitzacions respectives. França, en canvi, va perdre competitivitat als mercats internacionals per romandre al “bloc or”, és a dir, al grup de països que van optar per mantenir fixos els tipus de canvi i optar per mesures proteccionistes.

Aquest augment dels aranzels duaners va ser la principal causa de la reducció del comerç internacional. Els Estats Units (1930) van ser els primers en adoptar tarifes proteccionistes, considerades a Europa com una declaració de guerra comercial. L’afonament del comerç va comportar l’expansió de la crisi als països exportadors d’aliments i de matèries primeres (sobretot d’Amèrica Llatina i Àsia): la crisi alimentava la crisi.


John Maynard Keynes, economista britànic, és l’autor de Teoria general de l’ocupació, l’interés i els diners (1936) on explica que la reducció dels salaris és una mesura errònia per eixir de la crisi, perquè la recuperació no sorgiria espontàniament si els governs no hi actuaven. En el seu diagnòstic sobre la crisi de 1929 va argumentar que el principal problema de l’economia era els descens de la demanda i argumentava que l’Estat havia d’augmentar la despesa pública en activitats que requereixen molta mà d’obra, com ara les obres públiques. La despesa inicial de l’Estat genera un dèficit públic que, en principi, també es transforma en salaris i béns tot creant una nova demanda (multiplicador keynesià) sobre altres sectors cosa que, a la vegada, genera un augment de la producció i, per tant, un increment dels ingressos per impostos de l’Estat, és a dir, que al capdavall la prosperitat depenia més de la inversió i del consum, que no de l’estalvi: el paper dels capitalistes és el d’invertir; els dels consumidors, consumir.

Després de la fallida de la Borsa de Nova York, al 1929, Hoover va perdre les eleccions (1933) perquè els nord-americans votaren Franklin Delano Roosevelt que es presentava sota l’aval d’una nova política econòmica, el New Deal basat en Keynes. El resultat, però, fou que els Estats Units no van eixir de la crisi fins el 1945, és a dir, després de guanyar la Segona Guerra Mundial.

De tota manera, el New Deal va comportar certa estabilització econòmica amb les mesures següents:
-Programes de recuperació dels preus agrícoles i de rellançament de l’activitat industrial
-Programa d’obres públiques
-Reconversió bancària,mesures de control borsari i devaluació del dòlar
-Llibertat sindical i creació de convenis col•lectius
-Salari mínim i creació de la Seguretat Social



Altres països que van destacar en la implantació de mesures de política social o de millora de les condicions laborals dels treballadors foren Suècia i Dinamarca, on els partits socialdemòcrates emergents iniciaren la construcció del que, més endavant, se coneix com l’Estat del Benestar (pensions, ajuts als aturats, seguretat social, etc.) tot atorgant un paper actiu al pressupost de l’Estat ja que, per afrontar la recessió dels anys 30, quan els empresaris invertien menys i, per tant, augmentava l’atur, l’Estat augmentava la inversió per compensar l’efecte negatiu de la reducció de la inversió privada: el pressupost de Suècia de 1933 va ser el paradigma d’aquesta nova teoria econòmica.
$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$

08/02/2010

EXECUTIU, JUDICIAL, EMPRESARIAL...


Sempre he tingut clar que el primer objectiu de les majories absolutes, en democràcia, ha estat soterrar Montesquieu, és a dir, la divisió de poders, perquè una majoria absoluta de l'executiu -almenys a l'Estat Espanyol- implica al mateix temps una majoria absoluta al Parlament (legislatiu) i unes quotes majoritàries de designació dels membres del Judicial (Tribunal Suprem, Consell General del Poder Judicial, etc.).

De tota manera, com la caiguda de l'Àntic Règim -en temps decimonònics- només va significar el canvi de l'aristocràcia de la sang per l'aristocràcia dels diners, així seguim, més de dos-cents anys després (almenys als Estats Units), com ens explica Chomsky en aquest excel·lent article on denuncia la intromissió de les grans companyies empresarials en les campanyes electorals per influir en els governs de l'Estat...

A l'Estat Espanyol, en canvi, el finançament dels partits polítics per part d'empreses i particulars continua formant part del secret d'un sumari que, de tant en tant, ix a la llum en forma de corruptel·les urbanístiques i regals interessats...
.................................................................................

Les empreses prenen la democràcia dels EUA
NOAM CHOMSKY - 07/02/2010 (Público)

El 21 gener 2010 quedarà registrat com un dia fosc en la història de la democràcia dels Estats Units i el seu declivi. Aquell dia, la Cort Suprema va dictaminar que el Govern no pot prohibir que les companyies facin aportacions econòmiques a les eleccions.

La decisió afecta profundament a la política governamental, tant en el pla intern com en l'internacional, i anuncia fins i tot més grans conquestes de les corporacions sobre el sistema polític dels EUA. Per als editors de The New York Times, la sentència "colpeja el cor mateix de la democràcia" a l'haver "facilitat el camí perquè les corporacions utilitzin els seus vasts tresors per inundar [amb diners] les eleccions i intimidar els funcionaris elegits per tal que obeeixin els seus dictats ".

La Cort va estar dividida, cinc contra quatre. Als quatre jutges reaccionaris (enganyosament anomenats conservadors), se'ls va sumar el magistrat Anthony M. Kennedy. El magistrat president, John G. Roberts Jr, va prendre un cas que es podia haver resolt fàcilment sobre bases més limitades i maniobrar a la Cort per tal de fer aprovar un dictamen de gran abast que reverteix un segle de restriccions a les contribucions de les empreses en les campanyes federals.

Ara, els gerents de les companyies podran, de fet, comprar directament comicis, eludint vies indirectes més complexes. És ben sabut que les contribucions empresarials, de vegades embolicades en paquets complexos, poden inclinar la balança en les eleccions i, així, dirigir la política. La Cort acaba de lliurar molt més poder a aquest petit sector de la població que domina l'economia.

La Teoria d'inversions de política, de l'economista polític Thomas Ferguson, ha constituït durant molt de temps un exitós pronòstic de la política governamental. La teoria interpreta les eleccions com ocasions en què segments del poder del sector privat s'uneixen per invertir en el control de l'Estat. La decisió del 21 de gener reforça els mitjans per soscavar la democràcia funcional.

El rerefons és revelador. En la seva dissensió, el jutge John Paul Stevens va admetre que "des de fa temps s'ha sostingut que les corporacions estan emparades per la Primera Esmena [la garantia constitucional de la llibertat d'expressió, que inclou el dret a donar suport a candidats polítics]".

A principis del segle XX, teòrics legals i tribunals van implementar un fallo de la Cort de 1886 mitjançant el qual les corporacions -aquestes "entitats col.lectivistes legals"- havien de tenir els mateixos drets que les persones de carn i ossos. Aquest atac al liberalisme clàssic va ser condemnat amb rotunditat per l'espècie en extinció dels conservadors. Christopher G. Tiedeman va descriure el principi com "una amenaça a la llibertat de l'individu ia l'estabilitat dels estats americans com governs populars".

En el seu treball d'història sobre la llei, Morton Horwitz escriu que el concepte de personalitat corporativa va evolucionar al mateix temps que el desplaçament del poder dels accionistes cap als gerents i, finalment, va conduir a la doctrina de que "els poders de la taula directiva són idèntics als poders de la corporació ". En anys posteriors, els drets corporatius es van expandir molt més enllà que els de les persones, particularment mitjançant els mal anomenats "acords de lliure comerç". Sota aquests acords, per exemple, si General Motors estableix una planta a Mèxic, pot exigir ser tractada igual que una empresa mexicana (tracte nacional), a diferència d'un mexicà de carn i ossos que pretengués a Nova York un tracte nacional o, fins i tot , els mínims drets humans.


Rivals del Govern

Fa un segle, Woodrow Wilson, aleshores acadèmic, va descriure uns Estats Units en què "grups comparativament petits d'homes", gerents, corporatius, "exerceixen un poder i un control sobre la riquesa i les operacions dels negocis del país", que els acabava convertint-se com a "rivals del propi Govern". En realitat, aquests grups petits s'han convertit, cada vegada més, en els amos del Govern. La Cort Suprema els dóna ara un abast encara més gran.

La decisió de 21 de gener va arribar tres dies després d'una altra victòria per a la riquesa i el poder: l'elecció del candidat republicà Scott Brown per substituir el finat senador Edward M. Kennedy, el lleó liberal de Massachusetts.

L'elecció de Brown va ser presentada com una "rebel.lió populista" contra els elitistes liberals que manegen el Govern. Les dades de la votació revelen una història diferent. Una assistència alta de votants dels suburbis rics i baixa en les àrees urbanes demòcrates van contribuir a la victòria de Brown. "Un 55% dels votants republicans va dir que estava molt interessat en l'elecció, en comparació amb un 38% dels demòcrates", segons l'enquesta de The Wall Street Journal / NBC. De manera que els resultats van ser, en realitat, una revolta contra les polítiques del president Obama: per als rics, no estava fent el suficient per enriquir encara més, mentre que per als sectors pobres estava fent massa a favor dels poderosos.

La ira popular és perfectament comprensible, ja que els bancs estan prosperant gràcies als rescats, mentre que l'atur s'ha elevat al 10%. En el sector de la manufactura, un de cada sis està sense feina: un atur en el nivell de la Gran Depressió. Amb la financialización creixent de l'economia i la caiguda en la indústria productiva, les perspectives de recuperar els tipus d'ocupació que es van perdre són ombrívoles.


La salut pública

Brown es va presentar com el vot 41 contra el programa de salut pública, és a dir, el vot que podria soscavar el domini demòcrata al Senat dels EUA.

El programa d'atenció mèdica d'Obama va ser, en efecte, un factor en l'elecció de Massachusetts. Els titulars estan en el correcte quan informen que el públic es torna contra el programa. Les xifres de l'enquesta expliquen per què: perquè la iniciativa no arriba prou lluny. El sondeig de The Wall Street Journal / NBC va revelar que la majoria dels votants desaprova el maneig del sistema de salut tant pels republicans com per Obama.

Aquestes xifres estan en la línia d'altres enquestes nacionals recents. L'opció pública de la salut és recolzada pel 56% dels enquestats i l'accés a Medicare als 55 anys d'edat, per el 64%, però les dues iniciatives van ser abandonades. Un 85% opina que el Govern hauria de tenir el dret de negociar els preus dels medicaments, com en altres països, però, Obama va garantir a les grans indústries farmacèutiques que no triarà aquesta opció.

Àmplies majories de ciutadans estan a favor de la retallada de costos, el que té sentit: el cost per càpita als Estats Units per atenció mèdica és aproximadament el doble que en altres països industrialitzats i els resultats en termes de salut estan en l'extrem inferior.

Però la retallada no pot ser mampresa seriosament quan es tracta amb gran generositat a les companyies farmacèutiques i el sistema de salut està en mans d'asseguradors privats pràcticament sense regulació -un sistema costós, peculiar dels EUA-.

La decisió del 21 de gener eleva noves i importants barreres per superar la greu crisi de la cura de la salut o per fer front a assumptes tan crítics com les imminents crisi ambiental i energètica. La bretxa entre l'opinió pública i la política pública és cada vegada més gran. I el dany a la democràcia nord-americana és tan gran que difícilment es pot exagerar.

* Noam Chomsky, distribuït per The New York Times Syndicate.
*************************************************************

Posts més consultats

El currículum de Ciències Socials i les competències bàsiques

Cens de Població i Vivendes 2011

Guia del professorat 2011-12

Visualitzacions de pàgina l'últim mes

TV3 EN DIRECTE