19 des. 2010

VAJA, VAJA... AMB L'AVE MADRID JA TÉ PLATJA


Són dies de vendre'ns AVEs, aus i galls d'indi... Als valencians de més al Nord, d'Almenara cap amunt -com alguns anomenen les comarques de Castelló-, en canvi, és una inauguració que tampoc ens afecta, acostumats com estem, després de trenta anys de democràcia, a què tots els trens ens passen de llarg... De tota manera, la inauguració del primer tren de mercaderies des de Barcelona cap a Europa sí que és una gran notícia que, de completar-se als propers anys (dècades) al llarg de tot l'imprescindible Eix Mediterrani, configuraria una autèntica xarxa de transports moderna que, de moment, amb AVE o sense, continua encara semblant-se massa a la radial estructura ferroviària d'ample ibèric inaugurada als temps de la centralista Isabel II de Borbó. Mentre no se complete una infraestructura ferroviària de mercaderies d'ample europeu (via estreta), l'Estat Espanyol continuarà sent poc productiu i deficitari en tots els aspectes: s'ha de canviar el camió pel tren de mercaderies, el transport privat pel públic, el bou i la botija pel ratolí i l'usb...

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MADRITERRÁNEO.- El regionalismo madrileño habla, por fin, de geografía política, y dibuja Levante sin eje mediterráneo. Desposeída de sus cajas de ahorro en un plis-plas, ¿quiere ser ahora Valencia un arrabal de Madrid?

Enric Juliana (La Vanguardia)

El AVE llegó ayer a Valencia transportando muchas metáforas. Observe con atención el lector la foto que aparece en la página 18 de La Vanguardia. La preside el Rey, al frente de la España dinámica en un momento económico verdaderamente aciago. Don Juan Carlos tenía que estar en el primer viaje en tren de alta velocidad entre Madrid y Valencia.

En la imagen aparece, por supuesto, el presidente del Gobierno. ¿Por supuesto? Quizá no tanto. José Luis Rodríguez Zapatero no está hoy en todas las fotografías que, en teoría, requieren su presencia. Mañana lo comprobará el lector. Mientras se imprimen estas líneas, el primer ministro Alfredo Pérez Rubalcaba está viajando hacia montañas lejanas.

Al lado de Zapatero, aparece José Blanco, en su doble calidad de ministro de Fomento y vicesecretario general del PSOE. Esa diarquía tenía mucho sentido hace unos meses. Fomento –antes Obras Públicas– es un dicasterio fundamental. Desde los tiempos de José Canalejas (ministro en 1902), Obras Públicas construye las más profundas relaciones de poder en una península en la que el territorio aún le gana la partida a la población, a diferencia de lo que ocurre en Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia y Benelux. Cuando Blanco –un hombre de partido de encomiable capacidad política– fue nombrado, aún existía margen para trenzar el calendario de obras con la preparación de las elecciones municipales y regionales de mayo del 2011, en las que muy probablemente se va a decidir el destino político de España.


Como hiciera Francisco Álvarez-Cascos en el próspero 1996 (“¡AVE en cada capital de provincia!”), Blanco debía dibujar el mapa de las expectativas socialistas. Ese programa se ha frustrado. El Directorio Europeo, Barack Obama y el primer ministro chino Wen Jiabao han forzado la Gran Rectificación. Desde entonces, Blanco es un ministro con ideas y muy poco talonario.

Al lado del ministro, con una chaqueta roja que llama la atención, aparece Leire Pajín. Imagen de manual. La ministra de Sanidad y hasta hace muy poco secretaria de organización del PSOE es hija de una de las muchas familias vascas afincadas en Benidorm. Desde la calle Ferraz de Madrid intentó relanzar el descuajeringado socialismo valenciano y no consiguió otra cosa que acentuar su ruina. El PSOE no ganará en Valencia en los próximos trescientos años. Pajín, sin embargo, sonríe. Es la que más sonríe en la foto. Lo dicta el manual de la escuela de cuadros socialista Jaime Vera y da una idea exacta de los mimbres con los que Zapatero ha intentado construir una nueva clase dirigente.

Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón posan con aires de satisfacción. Tienen motivo. El AVE enlaza las dos principales regiones gobernadas por el centroderecha, y ello permite reforzar al PP como signo de dinamismo y prosperidad en la actual coyuntura. Ha sido una inauguración limpia. Sin contratiempos ni retrasos. El AVE, recordémoslo, llegó a Barcelona en el 2008 casi clandestinamente, después de una bochornosa serie de averías en la red de cercanías. En ese tiempo atribulado de Maleni Álvarez creció y tomó forma el català emprenyat.

Con gran desparpajo, Aguirre definió ayer Valencia como “el puerto de Madrid”. Y el domingo pasado, el ABC de Bieito Rubido nos obsequiaba con un magnífico “Madriterráneo” en portada, para subrayar políticamente la apoteosis de la España radial. Madrid impera y concluye la conquista de Valencia. Ese es el mensaje irredentista. Ex director de La Voz de Galicia, Rubido es un periodista de fina inteligencia política que quiere afianzar el veterano ABC como capitán intelectual del centroderecha español. El domingo, con la eficaz ayuda del periodista Fernando Urbaneja, recurría a los mapas: Madrid+Valencia, espacio hegemónico de la España en crisis. El regionalismo madrileño habla, por fin, de geografía política. Bienvenidos al club. Hasta ahora, su voluntad de poder –impasible el ademán–, parecía una entidad metafísica. Ahora muestra sus cartas. Buena noticia.

Y en un extremo de la foto, el presidente valenciano, Francisco Camps. Aunque debilitado, Camps ganará por mayoría absoluta las elecciones de mayo. El caso Gürtel no le ha tumbado, pero en ese tiempo de tribulación, la Comunidad Valenciana –la más endeudada de España junto con Catalunya– ha perdido sus dos principales cajas de ahorro. Bancaja ha sido absorbida por Caja Madrid (Rodrigo Rato), y la CAM alicantina ha quedado en la órbita del nuevo banco que pilotan los socialistas asturianos y extremeños. Valencia es el eslabón débil de la silente reorganización del poder financiero-territorial en España. Gürtel ha servido para decapitar Valencia como poder regional. Y ahora debe redefinirse. ¿Acepta ser el nuevo arrabal de Madrid, o sigue vigente la idea de la Asociación Valenciana de Empresarios de actuar como rótula entre Madrid y Barcelona? Nunca como ahora se había hablado tanto en Valencia del eje mediterráneo.

Hoy llega a Figueres el TGV de París, y el martes parte del puerto de Barcelona el primer tren de mercancías de ancho de vía europeo hacia Francia.

Mapas, mapas, mapas.

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