12 de jul. 2010

ESPANYA: PIB I BENESTAR 2010 (PER CCAA)



Catalanes, vascos y madrileños, menos felices de lo que indica su PIB per cápita

Navarra lidera por la buena salud de la población, la economía familiar y el medio ambiente. Se considera el número de alumnos por clase, la salud, los hogares y el trabajo

Navarra encabeza, una vez más, el ranking de bienestar social, superando incluso el que le correspondería por su elevado PIB per cápita gracias, según el informe elaborado por La Caixa, "a la buena salud de la población, al escaso número de hogares con dificultades y a su buena situación medioambiental". En cambio, en Catalunya y otras comunidades con un PIB per cápita similar al navarro, como Madrid y el País Vasco, registran un grado de bienestar inferior a la media. En el caso de Madrid, el grado de bienestar se reduce debido al indicador de satisfacción laboral, mientras que en el País Vasco resta puntos el componente medioambiental.

Aparte de Navarra, Aragón, Castilla-La Mancha, Cantabria y Asturias se encuentran entre las comunidades más satisfechas, mientras que al otro lado de la línea que mide la combinación entre el bienestar y el PIB per cápita están también Baleares, La Rioja y Canarias.

En el otro extremo, entre las comunidades con menor capacidad adquisitiva, destaca Extremadura, con un índice de bienestar muy superior al que le correspondería según su PIB per cápita, uno de los más bajos de España. También más pobres pero felices se consideran los valencianos y los castellano-leoneses. Por su parte, Galicia, Andalucía y Murcia están menos satisfechos con su vida, en parte porque sus rentas son las más bajas de España (alrededor de los 20.000 euros).

Para puntuar el bienestar, los autores del estudio han tenido en cuenta variables como el número de alumnos por profesor, valoración positiva de la propia salud, hogares que llegan a fin de mes sin dificultad y la satisfacción en el trabajo.

Tras contemplar este ranking, se podría concluir que el dinero no hace la felicidad, puesto que dos de las comunidades con un PIC per cápita más alto, Madrid y el País Vasco, con una cifra que supera los 30.000 euros, se consideran menos satisfechos con su vida que ciudadanos con una renta anual inferior a 20.000 como los extremeños. "Lo que nos reporta satisfacción no es la renta absoluta, sino la relativa", indica el informe de La Caixa, en una reflexión que podría explicar, en cierta manera, la insatisfacción catalana. O, expresado en otras palabras, "cuando la gente progresa respecto a su vecino es más feliz, pero cuando toda una sociedad enriquece, no logra serlo".

Otra de las valoraciones que intenta explicar la insatisfacción de ciudadanos con rentas más altas es que, hasta cubrir las necesidades básicas, a más renta, más nivel de satisfacción. Pero, una vez cubiertas estas necesidades, el umbral de la felicidad se aleja. Este fenómeno alcanza su máxima expresión en Estados Unidos, donde la satisfacción media se ha mantenido estable desde mediados del siglo XX, mientras la renta per cápita se ha multiplicado por dos. Esta distancia entre riqueza y felicidad alcanzó su máxima cota en el 2008.

La crisis económica ha puesto patas arriba muchos de los valores en boga en la última década. Entre ellos, el valor del dinero, que ha pasado de circular al alcance de una mayoría a prácticamente esfumarse, del bolsillo de los consumidores pero también de las empresas e, incluso, de las arcas del Estado. Después de una década de bonanza, el elevado índice de paro y la incertidumbre son los principales factores de estrés del español medio, por encima del PIB del país, según indica el informe mensual de julio de La Caixa, dedicado a Bienestar social, progreso económico y felicidad. "Lo que crea angustia y miedo es la incertidumbre", apuntan los autores del informe. Una incertidumbre que ha transformado los consumidores en inversores y ha incrementado los índices de ahorro.




El paro, principal fuente de malestar

Las cifras del paro, que afecta a más de 4 millones de personas en España, está minando la moral del país. Según el informe de La Caixa, que intenta establecer la relación entre renta per cápita y felicidad, el paro y la inestabilidad son dos de los factores que más afectan a los ciudadanos. Debido a ese 20% de tasa de desempleo, el índice de felicidad ha caído a niveles de 1998. Un indicador obvio y, además, contagioso. "El paro crea más infelicidad por la incertidumbre que genera, tanto a los afectados como a personas cercanas como a la sociedad en general", argumentan los autores del estudio.

Ante tal situación, Ceferí Soler, titular del departamento de dirección de recursos humanos de Esade, recomienda fijarse en el medio plazo para sortear el estrés que ocasionan el entorno económico y las noticias. "Mucha gente ha vivido con el dinero fácil como principal motivación, y ahora valores como el esfuerzo cobran protagonismo", asegura el profesor. "Lo que da la felicidad no es el dinero, es el trabajo, pero sin dinero no se crea trabajo", concluye Soler, que cree la crisis ha bajado el listón de las espectativas.
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