29 de maig 2010

ELS PROPERS 100 ANYS, SEGONS FRIEDMAN


Magazine de La Vanguardia, 23/05/2010
George Friedman: "China es rehén de Estados Unidos y Europa” (Texto de Marc Bassets, Fotos de Eddie Arossi)

El escritor, filósofo y experto en el campo de la inteligencia estratégica George Friedman acaba de publicar en España el ensayo Los próximos cien años (Destino). Friedman, atrapado entre su vida en Texas y su intelectualidad construida en torno a la filosofía europea, es muy crítico con Europa; asegura que el siglo será americano, aunque Estados Unidos acabará disputándose el dominio con México, y cree que la lucha contra el yihadismo no marcará la centuria.


El oficio de George Friedman es adivinar el futuro. Fundador y presidente de Stratfor, una empresa privada de prospectiva geoestratégica, a la que algunos han llamado la CIA en la sombra, acaba de publicar en España Los próximos cien años (Destino). El ensayo se abre con una cita de Hegel: “A quien mira el mundo de manera racional, el mundo se le aparece de manera racional. La relación es mutua”.

Y así, aplicando el método racional, Friedman anticipa que el siglo XXI será el siglo americano, que China se dividirá y nunca será una amenaza y que el siglo terminará con un enfrentamiento entre Estados Unidos y México por el control de Norteamérica. La guerra contra Al Qaeda quedará en anécdota. “Si miro la guerra de los Bóers, en 1900, era lo más importante del mundo –asegura–. Todo el mundo hablaba de ello. Cien años después, debo explicarle a un estudiante lo que fue. Hay momentos en la historia absolutamente apasionantes, pero si miras todo el siglo, son un episodio. La guerra de Estados Unidos contra los yihadistas, vista dentro de cien años, es un episodio. No definirá el siglo.”

¿La llamada guerra contra el terrorismo no es importante?
No recordaremos este siglo por esto. Será un episodio a principios de siglo. En Iraq murieron 4.000 soldados. ¿Cuántos murieron en otras guerras? Y mi hija estuvo en Iraq.

¿Y qué le dice su hija cuando le explica eso?
Lo entiende. El trabajo de un soldado es cumplir su misión. Es muy importante no filosofar sobre ello. Ahora está en casa y se plantea qué significó: tiene perspectiva. El siglo es largo, y sólo estamos en el 2010. Imagínese que estuviéramos en 1910. Los americanos acaban de hacer la guerra con España y dicen: esto es lo más importante del siglo XX, lo que lo definirá. Pero imagine todo lo que pasó desde 1910 hasta el 2000. El siglo es una bolsa vacía: intento entender qué lo llenará, qué fuerzas lo crearán.

¿Qué papel tendrá Europa? ¿Definirá Europa el siglo XXI como definió los últimos cinco siglos?
No. Creo que Europa es ahora una entidad regional muy insular, muy parroquial, muy absorta consigo misma, en los márgenes de la historia.

¿No está Estados Unidos en decadencia? Dos guerras, recesión, China en ascenso...
Usted no es suficientemente mayor para recordar Vietnam. En 1982, después de la guerra de Vietnam, Estados Unidos tenía un paro del 11%, una inflación del 12% y tipos de interés en hipotecas al 22%. Todo el mundo predecía el fin del mundo. Después llegaron los japoneses, y todo el mundo predecía que la era americana terminaba. Estados Unidos es un país peculiar. Su fuerza viene del hecho de que nunca se fía de su buena fortuna. Siempre teme que haya un peligro agazapado que lo destruirá todo. Y esto es una ventaja.

Siempre preparándose para lo peor.
Cuando una nación alcanza un momento wn que cree que está segura, es el momento de mayor peligro. A Estados Unidos se le llama un país bárbaro. Lo comparo con España en el siglo XVI. Cortés era un bárbaro, pero transformó el mundo. Los americanos no son una cultura demasiado atractiva; sin embargo, su fuerza viene de esta convicción bárbara que tienen de que existe un enorme peligro y que podemos superarlo. En cambio, Europa es decadente. Piensa que no hay peligros: que todo está bien ahora. La civilización se da cuando creemos profundamente en algo, pero estamos abiertos a la posibilidad de estar equivocados.

¿Estados Unidos no ha alcanzado este momento?
No. Esto es como Europa en el siglo XVIII, con la Ilustración. Creer, pero no tan absolutamente que no escuches.

Barack Obama, con su autocrítica y con el reconocimiento de los límites del poder americano, ¿está civilizando Estados Unidos?
Barack Obama es un presidente americano muy tradicional. En varios momentos de la historia americana, particularmente cuando afrontamos problemas graves, tenemos un presidente que se embarca en la autocrítica de Estados Unidos. Jimmy Carter es otro ejemplo. Sirven a un propósito muy importante de autorreflexión. No duran demasiado.

¿Será el caso de Obama?
No lo sé. Después de Vietnam llegó Carter. Carter planteó una serie de preguntas. ¿Es Estados Unidos un agresor? ¿Está derrumbándose la economía americana? E intentó hablar del excesivo temor al comunismo. Y entonces los rusos invadieron Afganistán. Pero no me interesan los individuos. Me interesa el modo como los países oscilan en ciclos de agresividad y reflexión. Después de ocho años de George W. Bush, Estados Unidos necesitaba un presidente más reflexivo, aunque al mismo tiempo aumentase las tropas en Afganistán. Lo interesante de la política exterior de Barack Obama, si uno no escucha lo que dice, es que es exactamente la misma que George W. Bush. No hay diferencia alguna. Pero lo dice de manera distinta. Y eso llegó al público americano.

Y al europeo.
Los europeos oían una cosa distinta. Los americanos oían que las razones por las que los europeos no nos ayudaban era porque no les gustaba George W. Bush. Les gusta Barack Obama, así que ahora nos ayudarán. Los europeos decían: no nos gustaba George W. Bush porque no paraba de pedirnos ayuda. Gracias a Dios, ahora tenemos a Barack Obama, que no nos pedirá nada.

Quizá los europeos pensaban: Bush nos pedía ayuda por motivos equivocados, pero si Estados Unidos nos pide ayuda con motivos correctos...
¡Y a Barack Obama le dieron exactamente la misma respuesta en Afganistán! Desde el punto de vista de los americanos, los europeos ¡lo hicieron de nuevo! Hay dos países, dos entidades, Europa y Estados Unidos, que profundamente no se entienden. De los dos, el conocimiento europeo de Estados Unidos es mucho peor que el conocimiento que la América media tiene de Europa. Los europeos tienen un conocimiento muy superficial de la complejidad de la cultura americana. También pasan mucho tiempo preocupándose por si les gusta Estados Unidos, pero no por si a Estados Unidos le gusta Europa.

Quizá a Estados Unidos no le importa Europa.
Creo que hay un profundo resentimiento en Estados Unidos en particular respecto a los franceses.

Pero a las élites americanas les fascina Francia: el vino, París...
Depende de qué éelite hable usted. Washington no es América. Esta es una ciudad pequeña y extraña. Estados Unidos es un lugar donde el Gobierno federal no es muy importante. Yo vivo en Texas. El Gobierno federal no nos alcanza. El presidente es muy débil. Tiene un Tribunal Supremo que cambia las normas electorales, y un Congreso que no le escucha. En cuestiones interiores, el presidente es débil. El Gobierno federal es débil con relación a los estados. Washington es una pequeña ciudad. Y las verdaderas élites viven en Seattle, con Microsoft; en Austin, con Dell Computer; en Houston, con Hewlett Packard. Conozco a esos tíos, y los franceses no les impresionan. En Washington, sí.

Y en Nueva York.
En cierta medida. En Manhattan, sí. Pero yo crecí en el Bronx y veíamos Manhattan como el lugar donde iban los extranjeros. Los europeos no visitan América. Van a Washington, Los Ángeles, Manhattan. Y estas no son ciudades americanas. Manhattan es un lugar muy extraño, pero si cruzas el puente a Queens, ya estás en América. Para mí, habiendo vivido en Texas, venir a Nueva York o a Washington es como visitar un país extranjero. No entienden su propio país, y el país no los entiende a ellos. Lo que le ha pasado a Obama es esto: llegó a Washington y perdió el contacto. Él tocó una fibra en Estados Unidos: los americanos estaban cansados. Lucharon durante ocho años. Tocó la fibra de 53% del público, y durante un momento pensamos que todo lo haría mejor. La realidad es la realidad, y no lo hizo. ¿Sabe? Creó una situación muy difícil para Europa en Estados Unidos. Creo que las relaciones son extraordinariamente malas.

¿Necesita EE.UU. a Europa en el 2010?
Estaría muy bien obtener la ayuda de Europa, pero no sucederá. Es como un matrimonio. Al final, te tienes que dar cuenta de que tu esposa no te quiere. Y aunque desees que te quiera, no te va a querer. Y el punto de vista americano sobre Europa está alcanzado este punto. El embajador francés en Haití criticó a Estados Unidos, y todas las radios de Estados Unidos lo contaron. Fuimos rápido a Haití, y no dejábamos que cinco aviones franceses aterrizasen. Nosotros estábamos llevando 200 aviones al día. ¿Y los franceses nos criticaban? ¡Que se hagan cargo del aeropuerto! Estas cosas son intensas. El punto de vista de Estados Unidos es: un matrimonio que ha terminado, la amargura ha terminado, y te das cuenta de que ya no hay nada. Creo que los europeos no son conscientes de esto. Están tan absortos consigo mismos, que sólo son conscientes de sus sentimientos. Los europeos nos necesitan más a nosotros que nosotros a ellos. Pero, como en todo buen divorcio, te marchas pensando: “Lo lamentará”.

Usted nació en Europa. ¿Cómo ha afectado su vida en Europa a esta visión?
Soy un judío húngaro. Nací después de la guerra, mi vida en Europa fue dura. Al mismo tiempo, estudié Filosofía Alemana, me doctoré en Filosofía, escribí sobre la escuela de Frankfurt: la izquierda alemana, Hegel, Marx, Nietzsche. Tengo una personalidad dividida. Soy profundamente europeo en el sentido de que toda mi vida intelectual está construida en torno a la filosofía europea. De otro lado, soy americano, mis hijos son americanos, vivo en Texas. Pero creo que puedo ver a los europeos con mayor honestidad que la mayoría de los americanos. Una de las cosas que aprendí de mis padres fue a ver a través de las mentiras europeas. Cuando los europeos miran a los americanos por encima del hombro, sé lo inseguros que se sienten.

Habla de Estados Unidos como un país bárbaro, que necesita la guerra... Algunas de sus ideas podrían asumirlas los antiamericanos.
Es una realidad. Este es el problema: si mira a historia humana, ¿se le ocurre un continente más monstruoso que Europa? Ahora los europeos están exhaustos, y llaman virtud al cansancio. Los americanos no están cansados: comparo a Estados Unidos con España en América Latina en el siglo XVI. El comportamiento era bárbaro, imperdonable.

Y ahora Estados Unidos es el bárbaro.
No lo niego. Pero no juzgo, ni culpo. Digo que en este ciclo de nuestra historia somos lo que España era en el siglo XVI.

¿Y no se puede hacer nada para remediarlo? ¿Nada puede detenerlo?
Cuando estemos tan exhaustos como Europa, nos sentiremos muy mal por todo lo que hemos hecho. Cuando eres joven, y apasionado, y lo recuerdas a los 60, dices: ¿cómo pude ser así? Nos sentamos con nuestros hijos, y les decimos: no hagáis esto. Si mira a la civilización como reflejo de la condición humana, y piensa cómo los seres humanos no pueden enseñar a sus hijos... Su civilización no puede enseñar a la nuestra. Pero su civilización hizo cosas magníficas: creó el sistema global, la Ilustración, la ciencia moderna, también el holocausto, la esclavitud, todo el resto... Así que miro a Europa y digo: has vivido tu vida, y ahora quieres enseñar a mi país a no repetir los errores. Eso no funciona así.

¿No es posible?
Sin el ciclo de barbarie y civilización, no puede haber una civilización humana, del mismo modo que no puede haber un ser humano sin adolescencia, edad adulta y vejez. Y sí, hay un elemento fatalista en la civilización, y ahora es el momento americano, y el resto del mundo, desgraciadamente, tiene que aguantarnos.

¿Y China? ¿No pone en peligro la hegemonía americana?
Hagamos aritmética. Estados Unidos es 3,3 más grande que la economía china. Diez billones de dólares. Si la economía de Estados Unidos crece una media de 2,5% al año, la economía china, para no quedarse descolgada, debe crecer un 8,25% para siempre. Sólo puede acercarse a Estados Unidos si crece más de 8,25%, lo que es muy difícil. Especialmente, por otra cosa. Según el Gobierno chino, hay 1.300 millones de chinos. 600 millones de ellos viven con ingresos por hogar de unos 80 dólares al mes. Otros 440 millones, con unos ingresos de entre 80 y 160 dólares al mes. De los 1.300 millones de chinos, 1.000 millones viven a un nivel de vida del África subsahariana. China es un país increíblemente pobre. Hay una pequeña China cuyos ingresos son de 20.000 dólares al año. Son 60 millones. Es un gran país: el tamaño de Francia. Pero está rodeado por 1.200 millones de personas. Esta economía, en la costa, no puede vender nada al resto de China. Así que deben vender a Estados Unidos y Europa. Si Estados Unidos y Europa no compran, China se derrumba. Si la tasa de ahorro de Estados Unidos sube, como está sucediendo, la mitad de esta tasa de ahorro se la quitamos de la economía china, porque no compramos sus bienes. China es rehén de Estados Unidos y Europa.

Y EE.UU., de China, con la deuda.
Sí y no. Los chinos no pueden sacar el dinero porque Estados Unidos caería en una recesión y China moriría de hambre. Y dos, ¿dónde pondrían el dinero? Podrían ponerlo en Europa, pero el dinero europeo iría a Estados Unidos. Pregúntese otra cosa. ¿Por qué los chinos no invierten el dinero en China? Porque la economía no puede absorberlo. Esa parte de China, esos 60 millones, es una parte de Estados Unidos y Europa. Económicamente no es parte de China. Así que la gente que dice que China superará a Estados Unidos no sabe hacer aritmética. La economía americana representa un 25% de la economía mundial.

¿Qué efecto tendrá para Estados Unidos la última recesión?
Acabamos de crecer un 5,6%. Los americanos han salido de la recesión muy rápido, como solemos hacer, más rápido que los europeos.

¿Se exageró la crisis?
Somos americanos: siempre exageramos, y esto es lo que nos hace reaccionar. Es la cuarta vez que pasa desde la Segunda Guerra Mundial. La primera fue la crisis de los bonos municipales en los 70, cuando el Gobierno rescató a Nueva York. La segunda fue la crisis de la deuda del tercer mundo. La tercera fue la crisis de las cajas de ahorro y préstamo, y ahora son los bancos de inversiones. La razón por la que ahora ha habido más ruido es porque ha sucedido en Manhattan. Los banqueros de inversiones a los que entrevistaban en las cadenas de información financiera CNBC y Bloomberg estaban perdiendo su trabajo. Estaban histéricos. Pero esta es una recesión normal. Lo hemos hecho cuatro veces desde la Segunda Guerra Mundial: cuatro veces el Gobierno federal ha rescatado un sector de la industria financiera. Esta vez son los bancos de inversiones. Es una recesión muy mala, pero nos recuperamos.


HISTORIA DEL SIGLO XXI (SEGÚN GEORGE FRIEDMAN)

2010: Estados Unidos vence la guerra contra Al Qaeda.

2020: China se fragmenta y Estados Unidos y Rusia se enfrentan en una nueva guerra fría. Rusia se derrumba

2030: La crisis demográfica y el envejecimiento global definen el siglo

2040: Emergen tres potencias para controlar Eurasia: Japón, Turquía y Polonia

2050: Estados Unidos se impone en la guerra mundial en la que participan Japón, Turquía y Polonia

2100: El siglo concluye con una guerra entre Estados Unidos y México –solapada con una guerra civil en Estados Unidos– por el control de Norteamérica...
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