21 d’ag. 2008

LA UNIÓ EUROPEA I EL TRACTAT DE LISBOA





NOVETATS:
Per exemple, institueix la figura de president de la UE, amb un mandat de dos anys i mig (actualment la presidència, rotativa i semestral, recau en els caps d'estat), i consolida la del representant exterior de la UE, amb la finalitat de reforçar la projecció internacional d'Europa; reconeix la Carta dels Drets Fonamentals (civils, polítics, econòmics i socials), que passa a tenir valor jurídic; atorga més poder al Parlament Europeu, d'elecció ciutadana; i agilita el procés de presa de decisions, amb l'eliminació del dret de vet en una quarantena llarga d'àmbits.

CAP AL·LUSIÓ ALS SÍMBOLS:
Tot amb tot, el tractat no diu res dels símbols de la Unió Europea: ni de la bandera, amb estels daurats sobre fons blau; ni de l'himne, 'L'oda a la joia' de la novena simfonia de Beethoven, ni del Dia d'Europa, el 9 de maig, ni del lema, 'Unida en la diversitat'. El motiu d'aquesta omissió és que no tots els països (o llurs caps polítics) comparteixen el mateix grau d'europeisme. N'hi ha que són partidaris d'una Europa políticament unida, però n'hi ha que no en volen ni sentir parlar. Podríem dir, doncs, que el tractat de Lisboa és un compromís entre aquestes dues posicions.

MIG SEGLE D'UNIÓ EUROPEA:
Tot i les diferències de fons, el procés de construcció europea s'ha anat consolidant fita a fita, pas a pas, durant aquest últim mig segle: el 1957 es va signar el tractat de Roma, que instituïa la Comunitat Econòmica Europea (CEE), embrió de l'actual Unió. El propòsit primer i fonamental d'aquest procés, començat a afaiçonar a la darreria dels anys 1940, era la pau, l'edificació d'una Europa pacífica i pròspera que superés el malson de dues guerres mundials originades en terres europees: 1914-1918 i 1939-1945.
Font: VilaWeb
..................................................................................................................


EL TRACTAT EN POQUES PARAULES:

El 13 de diciembre de 2007 los dirigentes de la UE firmaron el Tratado de Lisboa, culminando así unas negociaciones sobre asuntos institucionales que habían durado varios años.

El Tratado de Lisboa modifica los Tratados de la UE y la CE ahora en vigor, pero no los sustituye. El nuevo texto proporcionará a la Unión el marco jurídico y los instrumentos necesarios para hacer frente a los retos del futuro y dar respuesta a las exigencias de los ciudadanos.

Una Europa más democrática y transparente: el Parlamento Europeo y los Parlamentos nacionales tendrán mayor protagonismo, habrá más oportunidades para que los ciudadanos hagan oír su voz y será más fácil saber cómo se reparten las tareas a nivel europeo y nacional.

Mayor protagonismo del Parlamento Europeo: el Parlamento Europeo, directamente elegido por los ciudadanos de la Unión, estrenará nuevas competencias sobre la legislación, el presupuesto y los acuerdos internacionales de la UE. El impulso dado al procedimiento de codecisión colocará al Parlamento Europeo en pie de igualdad con el Consejo, que representa a los Estados miembros, para la mayor parte de la legislación de la UE.

Mayor participación de los Parlamentos nacionales: los Parlamentos nacionales podrán participar más en las actividades de la UE, principalmente a través de un nuevo mecanismo para controlar que la Unión actúe exclusivamente cuando la intervención a nivel de la UE resulte más eficaz (subsidiariedad). Esta novedad, unida al mayor protagonismo del Parlamento Europeo, acrecentará la democracia y la legitimidad de las actuaciones de la Unión.

A la escucha de los ciudadanos: gracias a la "iniciativa ciudadana", un grupo de al menos un millón de ciudadanos de un número significativo de Estados miembros podrá pedir a la Comisión que haga propuestas de legislación.

Reparto de tareas: la relación entre los Estados miembros y Unión Europea quedará más perfilada gracias a una clasificación precisa de las competencias de cada cual.
Retirada de la Unión: el Tratado de Lisboa prevé explícitamente por primera vez la posibilidad de que un Estado miembro se retire de la Unión.

Una Europa más eficaz, con métodos de trabajo y votación simplificados, instituciones modernas y adaptadas a la Unión de los Veintisiete y más capacidad para actuar en los ámbitos prioritarios para la UE de hoy.

Eficacia en la toma de decisiones: la aprobación por mayoría cualificada en el Consejo se ampliará a otras políticas, con el fin de agilizar las decisiones e incrementar su eficacia. A partir de 2014 la mayoría cualificada obedecerá al principio de doble mayoría (mayoría de los Estados miembros y de la población), que refleja la doble legitimidad de la Unión. La doble mayoría se alcanzará cuando los votos favorables representen, como mínimo, el 55% de los Estados miembros y el 65% de la población.

Un marco institucional más estable y racionalizado: el Tratado de Lisboa crea el cargo de Presidente del Consejo Europeo elegido por dos años y medio, vincula directamente la elección del Presidente de la Comisión a los resultados de las elecciones europeas, prevé nuevas disposiciones relativas a la futura composición del Parlamento Europeo y a la reducción de la Comisión e introduce normas más claras sobre las cooperaciones reforzadas y los aspectos financieros.

Mejorar la vida de los europeos: el Tratado de Lisboa mejora la capacidad de la UE para abordar cuestiones que hoy día son prioritarias para la Unión y sus ciudadanos. Es el caso de la actuación en el campo de la justicia, la libertad y la seguridad, ya sea para luchar contra el terrorismo o combatir la delincuencia. Lo mismo ocurre, en cierta medida, con otros campos como política energética, salud pública, protección civil, cambio climático, servicios de interés general, investigación, política espacial, cohesión territorial, política comercial, ayuda humanitaria, deporte, turismo y cooperación administrativa.

Una Europa de derechos y valores, libertad, solidaridad y seguridad, que potencie los valores de la Unión, conceda rango de Derecho primario a la Carta de los Derechos Fundamentales, establezca nuevos mecanismos de solidaridad y garantice una mejor protección a sus ciudadanos.

Valores democráticos: El Tratado de Lisboa especifica y consolida los valores y objetivos sobre los que se basa la Unión. Dichos valores constituyen un punto de referencia para los ciudadanos europeos y representan lo que Europa puede ofrecer a sus socios de todo el mundo.

Derechos de los ciudadanos y Carta de los Derechos Fundamentales: el Tratado de Lisboa conserva los derechos ya existentes e introduce otros nuevos. En particular, garantiza las libertades y los principios enunciados en la Carta de los Derechos Fundamentales, cuyas disposiciones pasan a ser jurídicamente vinculantes. La Carta contiene derechos civiles, políticos, económicos y sociales.

Libertad de los ciudadanos europeos: el Tratado de Lisboa conserva y consolida las "cuatro libertades" y la libertad política, económica y social de los ciudadanos europeos.

Solidaridad entre los Estados miembros: el Tratado de Lisboa establece que la Unión y los Estados miembros actuarán conjuntamente con espíritu de solidaridad si un Estado miembro es objeto de un ataque terrorista o víctima de una catástrofe natural o de origen humano. También se hace hincapié en la solidaridad en el sector de la energía.

Mayor seguridad para todos: la Unión tendrá más capacidad de actuación en el campo de la justicia, la libertad y la seguridad, lo que redundará en beneficio de la lucha contra la delincuencia y el terrorismo. Las nuevas disposiciones sobre protección civil, ayuda humanitaria y salud pública también pretenden impulsar la capacidad de la UE para enfrentarse a las amenazas contra la seguridad de los ciudadanos europeos.

Hacer de Europa un actor en la escena global combinando los instrumentos con que cuenta la política exterior europea a la hora de elaborar y aprobar nuevas políticas. Gracias al Tratado de Lisboa, Europa estará en condiciones de expresarse con más claridad ante sus socios internacionales. Se pondrán en juego todas las capacidades económicas, humanitarias, políticas y diplomáticas de Europa para fomentar sus intereses y valores en todo el mundo, respetando los intereses particulares de los Estados miembros en el marco de las relaciones exteriores.
El Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad — que también será Vicepresidente de la Comisión— dará mayor peso, coherencia y visibilidad a la actuación exterior de la UE.

El nuevo Servicio Europeo de Acción Exterior asistirá al Alto Representante en el desempeño de sus funciones.

La personalidad jurídica única de la Unión fortificará su poder de negociación, convirtiéndola en un actor más eficaz a escala internacional y un socio más visible para otros países y organizaciones internacionales.
El desarrollo de la Política Europea de Seguridad y Defensa se hará conservando un sistema especial de toma de decisiones. Sin embargo, también preparará el terreno para la cooperación reforzada de un grupo más reducido de Estados miembros.
..........................................................................................................




DADES DELS 27 ESTATS DE LA UNIÓ EUROPEA
signants del Tractat de Lisboa
....................................................................................................


Fonts:
-El món en xifres (Enciclopèdia Catalana)
-Países (El País)
....................................................................................................

ALEMANYA (Berlín)



ÀUSTRIA (Viena)



BÈLGICA (Brussel·les)



BULGÀRIA (Sofia)



DINAMARCA (Copenhague)



ESLOVÀQUIA (Bratislava)



ESLOVÈNIA (Ljubljana)



ESPANYA (Madrid)



ESTÒNIA (Tallinn)



FINLÀNDIA (Helsinki)



FRANÇA (París)



GRÈCIA (Atenes)



HOLANDA (Amsterdam)



HONGRIA (Budapest)



IRLANDA (Dublín)



ITÀLIA (Roma)



LETÒNIA (Riga)



LITUÀNIA (Vilnius)



LUXEMBURG (Luxemburg)



MALTA (La Valletta)



POLÒNIA (Varsòvia)



PORTUGAL (Lisboa)



REGNE UNIT (Londres)



ROMANIA (Bucarest)



SUÈCIA (Estocolm)



TXÈQUIA (Praga)



XIPRE (Nicòsia)






EL CAMÍ CAP A UNA NOVA CONSTRUCCIÓ EUROPEA
MARC Carrillo. El Periódico de Catalunya, 3/11/2007

El 13 de desembre es firmarà a Lisboa un nou Tractat de la Unió Europea. Els 27 membres que actualment la componen han aconseguit posar-se d'acord en un text que substitueix el frustrat projecte de Constitució per a Europa que es va quedar encallat després del rebuig sofert en els referèndums de França i Holanda. No obstant, en el seu contingut material, el projecte de nou tractat no presenta tantes diferències com potser es podia suposar després del bloqueig dels dos últims anys. En termes jurídics, ja no es parla de Constitució ni d'Europa com una unió de ciutadans i d'estats, sinó únicament d'estats, com així va ser des dels seus inicis la construcció d'Europa.

Però el tractat estableix unes bases similars a un esquema constitucional en el qual els estats de la Unió han decidit unir les seves polítiques públiques en un ampli catàleg de matèries que formen part del govern dels assumptes públics. Que és el que està passant a la Unió Europea des de Maastricht, l'any 1992. L'objectiu no pot ser un altre que recuperar la iniciativa perquè la Unió Europea, com a entitat internacional dotada de personalitat jurídica pròpia, operi en el context mundial amb un grau d'autonomia política davant dels Estats Units i les noves potències emergents, que justifiqui la cessió de sobirania que els estats li han estat transferint en les últimes dècades. En aquest sentit, ¿quines són les aportacions juridicoinstitucionals del tractat?

Sens dubte, la presidència estable de la Unió és una de les novetats més rellevants en la seva organització institucional: reemplaça les costoses presidències semestrals; el Consell Europeu elegeix el seu president per un mandat de dos anys i mig, renovable una sola vegada. Aquesta institució és la que ha d'assegurar la representació exterior de la Unió Europea. L'alt representant per a afers estrangers veu reforçades les seves atribucions en matè- ria de política comuna de seguretat, fins al punt que presidirà el Consell de Ministres d'Afers Estrangers, serà el vicepresident de la Comissió Europea, i també disposarà d'un servei europeu per a l'acció exterior. No és que passi a ser un ministre d'Exteriors, però s'hi assembla bastant.

Per una altra banda, la composició de la Comissió serà modificada. Per raons òbvies d'eficàcia en l'acció de govern, a partir del 2014 el nombre de comissaris deixarà de ser equivalent al nombre d'estats membres per passar a representar-ne els dos terços. Sembla evident que, amb els successius processos d'integració, la Comissió no pot funcionar com una espècie d'assemblea, sinó com un poder executiu efectiu. Per la seva part, el Parlament, que juntament amb el Consell de Ministres exerceix la potestat legislativa i pressupostària, veurà reforçades les seves atribucions: elegirà el president de la Comissió a proposta del Consell Europeu, tenint en compte el resultat de les eleccions al Parlament.

A més a més, i en aquest context de l'activitat legislativa, es reforça també la posició dels parlaments dels estats en el control de l'aplicació del principi de subsidiarietat. És a dir, que podran tornar a la Comissió els projectes normatius que envaeixin les seves competències, si per aquesta causa sumen l'acord d'un terç dels parlaments estatals. A aquest respecte, en els estats políticament descentralitzats, com Espanya, Alemanya, Itàlia, Àustria, Bèlgica, etcètera, els parlaments dels ens subestatals --per exemple, el català-- hauran de tenir un poder de coparticipació en aquesta funció de control. Així ho preveu, a més a més, el vigent Estatut d'Autonomia del 2006.

Pel que fa a la regulació del procediment establert per a la presa de decisions en el si de la UE, el Tractat institueix la majoria qualificada com a regla de funcionament general en el Consell de Ministres, llevat dels casos en què, com a excepció, es disposi la unanimitat. Referent a això, la regla de la majoria qualificada ha estat ampliada a l'àmbit de la cooperació judicial i policial. En aquest sentit, es recupera el sistema de vot en les decisions del Consell ja previst en l'antic projecte de Constitució, és a dir: a partir també del 2014, la majoria qualificada és igual, com a mínim, al 55% dels estats membres, que al mateix temps representi el 65% de la població de la UE. La minoria de bloqueig es fixa en un mínim de quatre estats, però limitat a la política exterior, pressupostària i fiscal. Certament, no és que amb això Europa es converteixi en un model d'eficàcia en la presa de decisions, però sí que és un avanç.

El tractat incorpora un element d'indubtable naturalesa constitucional, com és la limitació de l'acció dels poders públics de la UE, a través de la incorporació de la Carta de Drets que va ser proclamada a Niça el 2000 i que actualment només opera com a criteri interpretatiu per a la Unió i els estats a l'aplicar el dret europeu. No obstant, fruit dels pactes polítics, la Gran Bretanya i Polònia no accepten la força vinculant per als seus tribunals. Probablement, en l'últim cas, el resultat de les legislatives permetrà reconsiderar aquesta posició de rebuig. Després de tot, el tractat és un avanç.
* Catedràtic de Dret Constitucional de la Universitat Pompeu Fabra.




ELS VINT-I-SET SIGNEN A LISBOA EL TRACTAT AMB EL QUAL VOLEN SUPERAR LA CRISI A LA UE. Un terç dels espanyols pensa que la Unió Europea surt enfortida amb la nova Constitució
Otr Press/Efe/DdeG, Lisboa. Divendres 14 de desembre de 2007

Els líders dels Vint-i-set Estats membres de la Unió Europea van signar ahir, en el claustre del monestir dels Jerònims de la capital de Portugal, el nou Tractat de Reforma de la UE, que passarà a anomenar-se Tractat de Lisboa, i que el president del Consell Europeu i primer ministre del país lusità, José Sócrates, va considerar un acord «històric» que permetrà superar el parèntesi polític i institucional i llançar-se «a un futur millor». Va ser un solemne acte ple d'anècdotes, entre elles, l'arribada tardana del primer ministre britànic, Gordon Brown, que va signar sol el «minitractat», l'efusiva abraçada amb la qual el president francès, Nicolas Sarkozy, va saludar els amfitrions de l'acte o l'aplaudiment entusiasmat del president del Govern espanyol, José Luis Rodríguez Zapatero, al cor infantil que cantava a l'acte.





El lloc elegit per a la rúbrica del «minitractat» de la UE, que marcarà les regles de funcionament dels Vint-i-set a partir de gener de 2009, va ser el Monestir dels Jerònims, a Belém, on, el 12 de juny de 1985 es va signar l'adhesió de Portugal a la llavors Comunitat Econòmica Europea (CEE). El claustre de dues plantes es va vestir de gala amb les últimes tecnologies per a l'ocasió, amb una pantalla gegant mostrant imatges de Lisboa, la bandera de la UE o les respectives ensenyes dels països quan els seus caps d'Estat o de Govern s'acostaven a signar el Tractat.
Sócrates, va ser l'encarregat d'obrir la cerimònia amb un discurs no escrit en el qual va assegurar que «la història recordarà aquest dia com el dia en què es van obrir els nous camins d'esperança a l'ideal europeu».

Per altra banda, una mica més d'un terç dels espanyols (38 per cent) considera que la UE surt «enfortida» després de l'etapa que ha portat a l'aprovació del nou Tractat europeu, segons l'últim baròmetre del Real Institut Elcano. La mostra divulgada ahir estableix que el 27 per cent dels ciutadans considera que la UE queda «debilitada», davant d'un 36 per cent que opta per no contestar com queda Europa.

Finalment, Zapatero es reunirà dijous que ve a Roma amb el president francès, Nicolas Sarkozy, i amb el primer ministre italià, Romano Prodi, per establir les bases de la Unió Euromediterrània. Es tracta d'una iniciativa personal de Sarkozy, qui defensa la necessitat de comptar amb una unió en la qual els països riberencs cooperin per afrontar els reptes del futur.





BAIXA PARTICIPACIÓ EN LA CONSULTA
IRLANDA VOTA NO AL TRACTAT DE LISBOA I SUMEIX LA UE EN LA INCERTESA

J. SAUL // P. GRAFF (REUTERS)
DUBLÍN, 13/6/2008
Els irlandesos han votat no al Tractat de Lisboa, amb la qual cosa han alterat els plans de la UE per modificar la seva estructura institucional i han humiliat els líders dels partits polítics que advocaven per secundar el procés.

El ministre irlandès de Justícia, Dermot Ahern, ha admès poc després del migdia que el no s'ha imposat en la immensa majoria de districtes electorals, segons les dades provisionals sobre el referèndum, que ha comptat amb una baixa participació.

"Sembla que el guanyador serà el no. Per un cúmul de motius, la gent ja s'ha pronunciat sobre la qüestió", ha assegurat Ahern a la cadena de televisió RTE. El Tractat de Lisboa constitueix un esforç de la UE per reactivar les reformes institucionals que van ser torpedinades pels votants holandesos i francesos el 2005.

Reforma laboriosa

En aquesta ocasió, Irlanda era l'únic país que plantejava una consulta popular respecte als futurs plans comunitaris. El no implica que un país amb menys d'un 1% dels 490 milions de població de la UE pot malmetre una reforma laboriosament consensuada pels 27 estats membres.

El Tractat de Lisboa preveu un mandat més prolongat per al president del Consell Europeu, un ministre d'Afers Estrangers amb més poders i un pacte de defensa mútua. El text ha estat ratificat pels parlaments de 14 països.

Els arguments dels detractors

Tot i que Irlanda és un Estat que tradicionalment s'ha alineat amb les tesis de la UE, els opositors al tractat han imposat la seva opinió sobre que la reforma implicaria concessions a Brussel·les en les carteres de Defensa i Exteriors, cosa que restaria independència a Dublín.

Així queda reflectit en el 53,85% de votants que han optat pel no davant el 46,15% de partidaris del sí d'una mica més dels 864.000 electors que han participat en la consulta d'un país format per més de quatre milions de persones.












SAPS MÉS QUE UN ALUMNE DE PRIMÀRIA?
(You know more than a pupil of primary?)

Demografia de La Plana Baixa

Baobab oci creatiu

Laulauenlaseuatinta

ECO-2BAH

Slideshare Economia

ECO-1BAH

La Guerra de Successió a Vila-real

A.C.Socarrats

Posts més consultats

Visualitzacions de pàgina l'últim mes