17 d’oct. 2010

ELS 10 MANAMENTS DEL TEA PARTY (EXTREMA DRETA)


El liberalisme salvatge propiciat per la globalització econòmica està posant a prova els ciments més profunds de l'edifici capitalista amb l'esclat de la bombolla urbanística i borsària als Estats Units, la intervenció de la banca al bressol liberal per antonomàsia i la crisi més profunda del capitalisme vista al món occidental des del crash de 1929. Les vagues generals a Europa, independentment del color polític de l'executiu (conservadors a França, socialdemòcrates a Espanya, etc.), posen en evidència les polítiques d'urgència posades en pràctica mentre l'atur continua creixent als Estats Units, a Irlanda, a França o a Espanya...

Paral·lelament, les forces d'extrema dreta que sempre havien estat a l'aguait, però sense assolir quotes de poder rellevants, ni protagonismes excessius, van emergint a poc a poc des del silenci dels anys "de bonança" per ocupar quotes de participació cada vegada més notòries tant en la vida política, com en els debats ideològics del dia a dia, sobre tot a l'Estat Espanyol on sembla que la ruleta de la fortuna els somriu a l'hora del repartiment de les freqúències audiovisuals, tant a la TDT com a la ràdio...

Potser a molts us semble una anècdota, però si la classe treballadora ha de pagar (ja està pagant amb l'atur!) la crisi provocada per l'economia especulativa global, ara només falta que els "Savis de la Plutocràcia" ens aconsellen l'eliminació de l'únic que, fins ara, ha funcionat mitjanament bé a Espanya, és a dir, l'ensenyament públic i la Seguretat Social, entre d'altres pilars de l'Estat del Benestar: el que no puga pagar-se l'educació que no aprenga i el que no tinga diners per finançar-se una operació a vida o mort que opte pel suïcidi que, al capdavall, pot tenir en el futur la consideració d'una activitat de solidaritat amb la resta de la societat... ara, això sí, res d'avortar... que avorten només els rics i, per suposat, d'amagat, com s'ha fet sempre, en paradisos fetals, tot just al costat dels fiscals on, de tant en tant, van els rics a deixar-se un futur ronyó, part del futur fetge, etc. perquè en l'economia de mercat n'hi ha prou amb la llei de l'oferta i la demanda, tot s'ha de comprar i vendre i, per suposat, que s'obliden els miserables de beques públiques de joventut i d'aportacions estatals en forma de pensions de jubilació, laissez faire, laissez passer, l'Estat és un invent burgés i, per tant, ja sobra tanta classe social mitjanabaixa, sobretot ara que són a l'atur i ja no se'ls pot treure més suc a base de descarregar sobre ells tota la pressió fiscal del Ministeri d'Hisenda...



Los 12 apóstoles y 10 mandamientos del Tea Party
L.P., Las Vegas (Público)

Pese a no tener una ideología definida, el movimiento ultraderechista de EEUU se guía por los principios individualistas que comparten sus líderes

El movimiento Tea Party ha hecho del respeto literal de la Constitución la base de su plataforma electoral. Las ideas difieren mucho según los candidatos, pero una de las que mas enardece a sus seguidores es la reforma sanitaria de Barack Obama, que consideran un ataque directo a sus libertades personales y el primer paso hacia lo que ven como un "Estado socialista". Wahington "está roto", según el Tea Party, y le toca a una nueva generación de políticos arreglarlo y ponerlo al servicio de los ciudadanos. Estos son sus principios, que llegan al sector más derechista del electorado del Partido Republicano:

1. Bajarás los impuestos de los ciudadanos
El Tea Party toma su nombre de la rebelión de los colonos estadounidenses contra el Reino Unido que tuvo lugar en Boston en 1773 tras la aprobación del Acta del Té, que gravaba la importación a la metrópoli de distintos productos para beneficiar a la Compañía Británica de las Indias Orientales. Eliminar los impuestos es, por tanto, uno de sus puntos fundamentales. El movimiento quiere en particular mantener el llamado Bush tax que Obama ha decidido no renovar y que otorga generosas ventajas fiscales a los más ricos.

2. Rechazarás la sanidad pública de Obama
El que llaman Obama care (la sanidad de Obama) es la medida que más odio genera entre los simpatizantes. Los Tea Party piensan que las medidas del Gobierno precipitarán la burocratización de la sanidad. Estiman que los ciudadanos deben poder elegir tener o no seguro médico y que no le toca a Washington tomar decisiones en algo que consideran como un asunto exclusivamente personal.

3. Reducirás el tamaño del Gobierno central
Los Tea Party consideran cualquier injerencia del Gobierno perjudicial para la libre empresa. Estiman que la privatización de los servicios mejorará las prestaciones para los ciudadanos. En un país donde los estados mandan mucho, se desconfía de la autoridad federal de Washington.

4. Combatirás a la clase política fracasada
La rebelión Tea Party odia a los políticos. Incluso a los republicanos. Es el aspecto más populista de los programas de los distintos candidatos que piden un mandato para cambiar las cosas en Washington. Aseguran que los congresistas están más preocupados en sus batallas partidistas que en el bienestar de los estadounidenses.

5. Volverás a los principios de la Constitución
Los Tea Party quieren volver a los textos de los padres fundadores, la Constitución de 1787 y sus consiguientes enmiendas, para recuperar los auténticos valores de EEUU.

6. Sólo permitirás las pensiones privadas
Estados Unidos, como todos los países occidentales, se enfrenta a una crisis de las pensiones. La solución de los Tea Party es promover seguros privados para reducir el déficit del Gobierno. Lo malo es que muchos fondos de pensiones han perdido millones en la crisis financiera.

7. Suprimirás la educación pública
Algunos candidatos, no todos, han pedido que se suprima el Ministerio de Educación y se permita la privatización de las escuelas. En todo caso, piensan que las políticas educativas deben competer a los estados, no al Gobierno federal.

8. Prohibirás el aborto
El aborto es siempre un tema extremadamente conflictivo en Estados Unidos. Los Tea Party, al igual que la mayoría de los republicanos y algunos demócratas, quieren abolir la decisión de 1973 de la Corte Suprema, Roe versus Wade, que permite el aborto.

9. No harás normas medioambientales
Algunos candidatos -es el caso de Sharron Angle en Nevada- quieren eliminar las leyes medioambientales porque estiman que perjudican a las empresas. Organizaciones cercanas al Tea Party, como la fundación Americans for Prosperity, ponen en duda que el calentamiento global sea consecuencia de las acciones del hombre y lo achacan a un fenómeno natural.

10. Respetarás el derecho a llevar armas
No son sólo los Tea Party, también los republicanos, pero la defensa de la segunda enmienda (el derecho a llevar armas) es una de las principales reivindicaciones de los candidatos, sobre todo en los estados del sur y del oeste.

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El seísmo del Tea Party da alas a la derecha del PP

PERE RUSIÑOL, MADRID(Público)

Aguirre coquetea con el movimiento ultra que quiere 'tomar' el Partido Republicano y echar a Obama. Los medios afines a la líder madrileña aglutinan a los que tratan de importar el modelo

Comunicadores llamando a la insurrección desde sus micrófonos; ciudadanos cabreados en la calle reventando actos y exigiendo la dimisión del presidente la quintaesencia de todos los males y de la traición a la nación; inquina a los políticos amigos que han vendido sus principios, consignas de ley y orden, patria y tradición... Y una líder con gran apoyo mediático, experiencia de gestión regional y ganas de enarbolar todas estas banderas en la política nacional.

¿El Tea Party en EEUU o sectores del Partido Popular en España? Tras el coqueteo, el pasado jueves en TVE, de Esperanza Aguirre con este movimiento de fuerte componente ultra, la descripción ya sirve para ambos.

Aguirre acaba de saltar al ruedo, pero los sectores mediáticos, activistas y políticos que la presidenta madrileña ha ayudado a crecer y que le son más próximos, llevan tiempo reivindicando el modelo que ahora sacude y asusta a EEUU. El Tea Party español ya está en el PP, para desesperación de los moderados. Y Aguirre hace mucho que lo riega.

Todos los expertos consultados politólogos, sociólogos, políticos coinciden en que la traslación mecánica del Tea Party a España es imposible: tanto por la tradición política como por el sistema electoral. Pero el Tea Party es también un lobby que aspira a endurecer la política del Partido Republicano y echar a Obama a toda costa, organizado en red y con un fuerte componente populista y antiestablishment, pese a que lo impulsan líderes con responsabilidad de gobierno. Es en este sentido que la réplica ya ha llegado a sectores del PP descontentos con la supuesta moderación de su líder, Mariano Rajoy.

No es sólo la izquierda quien lo advierte, la socialista Elena Valenciano ha bautizado la adaptación española como carajillo party, sino que la reivindicación parte de los propios sectores vinculados al PP o que le son muy próximos. Con matices: desde los que abiertamente asumen el credo hasta los que lo ven con simpatía pero subrayan que no tiene nada que ver con España.

Entre los primeros está todo el universo mediático y de agitación articulado en torno al Grupo Intereconomía y a Libertad Digital, muy próximos a Aguirre y al principal think-tank neocon de la órbita del PP: el Grupo de Estudios Estratégicos (Gees).

Entre los segundos, la constelación que gravita alrededor de José María Aznar consejero de NewsCorp, propietario de Fox, el canal que en EEUU ha alimentado al Tea Party y su Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES).

Y en medio, una explosión de fundaciones Juan de Mariana, Concordia, etc., webs y plataformas de agitación Hazte Oír, Red de Clases Medias que se mueven entre unos y otros. Con muchos vasos comunicantes: el principal referente del Gees, Rafael Bardají, dirige también la política internacional de FAES.

"Confusión"
La posición oficial del instituto presidido por Aznar es de simpatía ante el Tea Party, aunque subrayando que la experiencia es inaplicable a España, como explica a Público su secretario general, Jaime García-Legaz: "Es un fenómeno muy vinculado a las raíces históricas de EEUU, una nación fuerte y con arraigada noción de libertad". Y añade: "Aquí hay mucha confusión: de ninguna manera puede considerarse ni de extrema derecha ni xenófobo".

La visión de García-Legaz coincide a grandes rasgos con la que expresó la propia Aguirre cuando mostró sus simpatías por el Tea Party sintetizándolo como "menos impuestos, menos intervención del Gobierno y más nación".

Pero el potaje del Tea Party es mucho más e incluye ingredientes tan extremos que el coqueteo de Aguirre pone los pelos de punta a dirigentes del mismo PP como Pilar del Castillo, eurodiputada y ex directora del CIS, y Gustavo de Arístegui, diputado y quizá el mejor experto en EEUU dentro del PP.

"Aguirre está en las antípodas de lo que representa el Tea Party. Aguirre es liberal y el Tea Party es esencialmente un movimiento muy conservador que no tiene nada que ver con ella", opina Del Castillo.

Arístegui es aún más rotundo: "El Tea Party hace mucho daño sobre todo a los conservadores porque se les identifica a todos con esos dislates", sostiene el diputado. Y añade: "Es un movimiento popular, pero aquí no se analiza bien qué dice y qué representa".

El Tea Party es tan variopinto que no es raro que dirigentes del PP tengan visiones tan antagónicas. Pese al terremoto que ha provocado en EEUU, hasta los expertos de The New York Times son aún incapaces de definirlo con precisión.

La semana pasada, el historiador Alan Brinkley empezaba así su reseña en el rotativo neoyorquino: "Intentar describir las ideas del Tea Party es como un hombre ciego tratando de describir un elefante. El movimiento, como el elefante, existe. Pero nadie, ni siquiera los miembros del Tea Party, parecen capaces de abarcarlo completamente".

Brinkley concluye que el programa del Tea Party es "la simple enumeración de objetivos que coinciden con los defendidos por los republicanos en los últimos 25 años".



Algo parecido sucede en España, incluso en los grupos más vociferantes de la constelación Tea Party, como Intereconomía. Lo explica el eurodiputado del PP Alejo Vidal-Quadras, muy vinculado al grupo desde su origen: "El éxito de Intereconomía demuestra que hay un sector amplio de la sociedad que quiere una regeneración profunda que gire en torno a ciertos puntos: reforzar la identidad nacional, autoridad, ley y orden, control de la inmigración, derrota de ETA sin negociación, valores familiares, educación más homogénea y exigente y afrontar la crisis moral".

Vidal-Quadras subraya que estos ya son los postulados del PP, pero que "parte de su electorado ve sus políticas demasiado pragmáticas y blandas". "Algunos desean encontrar un instrumento que dé salida a estas demandas y se frustran porque creen que los dos grandes partidos se limitan a administrar el statu quo", apunta.

"En cambio, Intereconomía sí defiende estos postulados con firmeza y sin complejos", añade Vidal-Quadras, quien admite que él mismo es referente de estos sectores "en ebullición", "junto con Jaime Mayor Oreja y Esperanza Aguirre".

El papel de los medios
"El neopopulismo tiene signos muy diversos, pero uno de los elementos centrales es el papel clave de los medios de comunicación", subraya Félix Ortega, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense y experto en populismos.

"Tanto en EEUU con la Fox, como aquí con Intereconomía y su alianza con Jiménez Losantos, son los medios más que los partidos sus aglutinantes", añade Ortega, que en enero publicará La política mediatizada (Alianza). "Aguirre es su figura: es populista y les ha dado altavoces gracias a la TDT", afirma.

El reparto de la TDT en Madrid estuvo férreamente controlado por la mano derecha de Aguirre, Ignacio González, a través de su hombre de confianza, Ildefonso de Miguel. Y el corrimiento mediático resultante hacia la derecha ha sido espectacular, hasta el punto de que las cadenas vinculadas a los sectores conservadores tradicionales, como Vocento o Planeta, parecen ahora progresistas ante la irrupción de Veo7 (de Unidad Editorial, que edita El Mundo), Intereconomía, Libertad Digital y Popular TV, entre otras. Tras concluir el proceso, De Miguel fichó por Intereconomía.

¿Peligro de escisión?
¿Amenaza el Tea Party español y su poder mediático la unidad del PP? Según Félix Ortega, en línea con la ex directora del CIS, Belén Barreiro, y otros expertos consultados, no: "Es muy improbable que el PP se desgaje por la derecha; es un fenómeno más en clave interna para condicionar al PP que un germen de partidos nuevos de extrema derecha", afirma Ortega.

Pero para el historiador Xavier Casals, autor de un blog sobre populismos (xaviercasals.wordpress.com), "a día de hoy, no se puede descartar nada". Todo dependerá, opina, de dos factores: "Si en noviembre el ultra Josep Anglada logra representación en el Parlamento catalán y el PP tropieza en 2012, se darían las condiciones para exportar a España el populismo antimusulmán de Anglada".

Este mundo ultra que aspira a rivalizar con el PP también acaba conectando con Intereconomía mediante colaboradores como Enrique de Diego, editor del libro de Anglada, y héroes de la casa como Miguel Bernard, de Manos Limpias, y Jesús Neira, que apoyaron a Anglada en su reciente puesta de largo en Madrid.

Intereconomía, propiedad de un político de raza como Julio Ariza -ex lugarteniente de Vidal-Quadras- siempre ha sido fiel al PP. Pero en línea con el Tea Party, que tiene un pie dentro y otro fuera del Partido Republicano, amaga permanentemente con respaldar a rivales más a la derecha del partido como una vía extra para presionar a su dirección.

Intereconomía ofrece ahora ventanas a Anglada. Y en las elecciones europeas de 2009 fue el propio Ariza quien fabricó la coalición Libertas, que unió contranatura al multimillonario ultra irlandés Declan Ganley con Ciudadanos (Ciutadans) en una lista que encabezó Miguel Durán y que se quedó en el 0,15% de los votos.

Matt Brown, directivo del Center for American Progress, think-tank estadounidense próximo a los demócratas, advierte "a los imitadores europeos" que el Tea Party se ha vuelto incontrolable para sus propios creadores: "Los republicanos lo alimentaron, pero han perdido el control. Crearon a Frankenstein y ahora no saben cómo lidiar con él".

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