17 d’abr. 2008

BETXÍ, un poble de la Plana Baixa



En el umbral de la Plana, descansando sobre el glacis que suavemente desciende de la Serra d'Espadà se sitúa la villa de Betxí, muy cerca del río Seco de su propio nombre. El poblamiento de su término se remonta a la Edad de Bronce, comprobable por la existencia de poblados del Bronce valenciano en sus pequeños cerros vecinos: “Els Castellets", "Canena". En el "Puig del Solaig" (325 m.) se ha excavado un poblado ibérico en el que se ha recuperado una lámina de plomo escrita con caracteres ibéricos. La romanización también fue muy intensa con restos en La Torrassa, en el límite con Vila-real, que atestiguan la probable localización en este lugar de una importante villa romana.

En cuanto a población actual es de origen musulmán, aunque incierto. Este hecho se puede constatar por el trazado irregular de su recinto antiguo aún enclavándose en terreno llano. Su primitivo solar se alarga en dirección NO-SE, tal vez siguiendo el camino que de Onda conduce a la Vilavella y Nules. Lo cierto es que la irregularidad es manifiesta en todas sus callejuelas, algunas de ellas cerradas ("atzucacs") y con escasos espacios abiertos o situados en su periferia. Los moros gustaban de su intimidad y la calle era un elemento urbano casi accidental.

No tenemos noticias de que contara con defensas y muros y tal vez por ello sus moradores no se resistieron a la conquista de la plaza por las tropas de Pedro Cornel, que entregó el lúgar a Jaime I en 1233. Además no existía en sus proximidades ningún castillo roquero que la protegiera. Tal vez la escasa resistencia ofrecida, posibilitó que el rey conquistador mantuviera a los agarenos de Betxí sus propiedades, usos y costumbres. En 1609 estaba habitado por 160 familias de musulmanes y 37 de cristianos. Con la expulsión de los moriscos acaecida por esas mismas fechas, perdió más de la mitad de su población, no recuperándose hasta fines del siglo XVIII. En 1787 alcanzaba 1.134 habitantes.




Durante el XIX comienza su auge demográfico y económico extendiéndose su caserío hacia el vecino Calvario (siglo XVIII), en la dirección del camino de Onda. Al iniciarse el siglo XX se superan los 2.000 pobladores que lentamente van incrementándose con una aceleración espectacular entre 1960 y 1970 (2.903 - 3.996), posiblemente vinculada con su economía azulejera en alza y sus nuevas plantaciones de naranjos.

La expansión urbana ha seguido la dirección de la montaña, donde están los terrenos menos fértiles, hacia el Oeste y Suroeste. El plano se regulariza en cuadrícula, aunque existen muy pocas manzanas de dimensiones constantes. Al SO se dibuja un triángulo delimitado por el antiguo camino de Artana y la calle Joaquín Ferrandis, en la dirección de Onda a Vilavella. A partir de 1965 se van abriendo nuevas calles en este sector. Hacia el Oeste y Noreste la ex¬pansión ha sido menor, tal vez por el obstáculo natural que suponía un pequeño barranco, recientemente urbanizado.




El Betxí de los ochenta es demográficamente progresivo, con 5.228 habitantes en 1989 y una economía agroindustrial, por lo menos, no regresiva. Sus casas se resistieron durante cincuenta largos años a traspasar el umbral de la carretera que conduce a Vilavella y al empalme con Onda y Víla-real. Ello demuestra el alto valor agrícola de los terrenos. Hoy en día bordean la carretera varias edificaciones modernas, completándose alguna manzana en el punto de unión con la carretera de Alqueries. El Plan general de Ordenación Urbana prevé un crecimiento regularizado con manzanas en chaflán en todas la direcciones, aunque se frene por su sector meridional.
José Quereda Sala, Vicent Ortells Chabrera:
LA PLANA DE CASTELLÓ. Estudio geográfico. Diputació de Castelló, 1993




El camino de Onda a Vilavella y Nules y el curso del barranc de les Vinyes marcarían el devenir urbano de Betxí, que creció después en otras direcciones, pero siempre acompañando alguna vía rural. La villa actual, cercana a 5.000 habitantes, ha conseguido un desarrollo considerable, facilitado por la topo¬grafía del terreno. De su casco antiguo, claro enemigo de la simetría, se dis¬tinguen hasta cuatro zonas de nueva planificación que cubren las posibles salidas de la villa.

De su comienzo musulmán dan cuenta sus calles y nombre, aunque “unos apoyándose en la fábula, y otros en una apreciación etimológica poco segura, pretenden explicar el origen de esta población, ya encontrando en ella a Etovisa, donde es fama que apareció a Aníbal el fantasma que le impulsó a la guerra de Italia, o haciendo derivar Betxí de la voz hebrea Betxea, lugar del llanto, queriendo suponer que se celebraron en ella las honras fúnebres del justa¬mente celebrado Viriato; pero los que se apoyan en datos más seguros no llevan la fundación de esta villa más allá de la dominación árabe” (RIERA. 1881, t. 11. p. 517). Legendarios fundadores y gestas heroicas acaecidas en el lugar eran constante vocación en el XIX, aunque se puede comprobar en el fragmento anterior como también la búsqueda de la razón, era la lógica del estudio en algunos historiadores como Riera, que parece seguir a Madoz (45, p.142)

La ausencia de fuentes documentales obliga de nuevo a recurrir al plano actual para delimitar el primer solar de la villa. Nuevamente hay que acudir a las tortuosas, estrechas y hasta cegadas calles. A los edificios públicos y a la búsqueda de aquel recinto que esté más alejado de las actuales concep¬ciones urbanas. En este caso, el contraste es mayor por ser llano el terreno. No tenemos noticias de que contara con defensas o muros ni tampoco se vis¬lumbra su existencia atendiendo al trazado urbano, de forma alargada como siguiendo un camino. En este sentido también son una incógnita sus posibles arrabales. Por su morfología, la zona más antigua es la situada entorno a la iglesia y al SE de la misma, donde dos callejuelas se cruzan en forma de ”Y”.

El siglo XVI fue importante y Betxí creció en sentido radial, por el norte, sur y oeste, quedando por levante contenida la expansión por el palacio y acequia que limita la huerta (TRA VER, 1961, p. 254). Tras la expulsión morisca se hunde su población y no se recupera hasta el XIX, Dice Madoz que "forman la población 384 casas de buena fábrica, destribuidas en varias calles de figura regular y piso cómodo” (1845, p. 142). De hablar de figura regular cabe pensar en que se valora como tal el conjunto de la población, pues de lo contrario no se conocía en su totalidad la villa.



A finales del XVIII se levanta la Ermita del Calvario, más allá del barranco, en la dirección de Onda, creando una nueva zona de expansión. La montaña marcó la dirección del crecimiento, ascendiendo suavemente las casas con¬ducidas por las calles que nacen en el casco antiguo y suben paralelas al barranco. Es 1955, año en el que se delimita de forma oficial el casco urbano. A partir de 1960, época de constante aumento demográfico, se edifica una nueva zona al SW, dibujando un triángulo el antiguo camino de Artana y la calle Joaquín Ferrandis, en la dirección de Onda a Vilavella. El contrapunto es la zona del cementerio. La reciente urbanización del barranco ha conso¬lidado el crecimiento en su margen izquierda.
Finalmente, la actual carretera de Artana ha sido el obstáculo secular para que el casco urbano se afianzara en esta dirección. Se repite lo sucedido en Vilavella y la tónica de expansión hacia el oeste, propia en la mayor parte de los núcleos de la Plana. El P.G.O.U. actual prevé un crecimiento regularizado con manzanas en chaflán en todas las direcciones, aunque se frene en su sector meridional, por el mayor valor del suelo agrícola.


Ortells Chabrera, V.:
Geografia urbana y del poblamiento en la Plana de Castelló. p.182-183




El municipi està situat al peu de la Serra d’Espadà. El terme municipal, amb una superfície de 2.131 hectàrees, se situa en una zona plana que s'estén des d'un poc més de la cota 100, on se situa el nucli urbà, cap a l'est, amb un suau pendent descendent i una zona de muntanya que, des dels 100 metres va pujant fins als 200 i, finalment, remata amb una línia de muntanyes que fan de divisòria del terme amb les localitats limítrofes d'Artana i Onda.

La superfície del municipi està drenada, principalment, pel riu Sec de Betxí que naix en Xinquer (l’Alcúdia de Veo) i desemboca al mar des de Borriana. Altres barrancs que discorren pel terme i que neixen en els cims són el barranc de Sant Antoni i el barranc de Solaig que marca la divisió del terme entre Betxí i Nules en un tram del seu recorregut.

El clima, amb trets típics mediterranis, es caracteritza per temperatures mitjanes entre els 18 i 30º C a l'estiu i els 5 i 20ºC a l'hivern, amb precipitacions mitjanes anuals de 400 mm.

Al terme de Betxí s’han trobat petjades de vida humana des de l’Edat del Bronze, però és d’origen musulmà, conquerit per Jaume I el 1233 un temps després que l’històric terme de Borriana. Va pertànyer als comtes d’Ariza, als de Cardona i als marquesos de Guadalest sent, precisament, Felip Ruíz de Lihori (1611), marqués de Guadalest, qui li concedeix la Carta Pobla.

Ha format part de tres diòcesis religioses diferents donat que, durant l’Antic Règim, l’adscripció era sotmesa a la voluntat del senyoriu: així arribà fins al segle XX formant part de la de Terol, passant a formar part de la de Tortosa (com totes les altres ciutats de La Plana) al 1957, és a dir, tres anys abans de fundar-se l’actual diòcesi de Sogorb Castelló (1960) a la que pertany des d’aleshores.



Als inicis del tercer mil·leni, Betxí continua tenint una bona renda per càpita fruit dels ingressos de l'agricultura exportadora de cítrics (malgrat les darreres campanyes) amb una forta dependència del comerç internacional, així com en la indústria ceràmica o la fabricació de cartró i envasats, però també hi ha activitats econòmiques complementàries com ara tallers auxiliars i serveis a l'agricultura i les indústries ceràmiques.



La seua població ultrapassa els 5.000 habitants des de mitjans de la dècada de 1980 i en la primera dècada del segle XXI ja compta amb importants equipaments educatius (institut de Secundària), culturals (auditori), etc. per a una població que supera, de llarg, els 5.500 habitants.

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